José Ayala Lasso

Prohibido olvidar

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
14 de April de 2012 00:01

En el último monólogo de los sábados, el presidente Correa se refirió al llamamiento de Cauce Democrático para que todos cuantos creen en la libertad y el derecho se unan a fin de presentar un solo frente en las próximas elecciones generales. Descalificó tal criterio censurando a sus autores por ser viejos “cadáveres políticos”. Ese fue su principal argumento para condenarlos. Además, les acusó por haber pedido que los ecuatorianos, pensando solo en el futuro del país, dejando de lado sus divergencias personales o ideológicas, basados en el amor a la patria, identifiquen un mínimo de consensos para evitar que continúe enterrándose el país en las ciénagas del socialismo del siglo XXI.

En cuanto a lo primero, desoyó Correa lo que la sabiduría de siglos ha consagrado al aconsejar a toda persona de bien que aprecie y respete los valores que usualmente acompañan a quienes, por su edad, han acumulado sabiduría y dominado sus pasiones. En cuanto a lo segundo, lanzó su malévolo y dictatorial “prohibido olvidar” que, en su caso, es expresión de resentimientos y venganzas. En esto se condensan complejos y culpas que, pintados de verdades aparentes, presenta al pueblo como paradigmas que deben ser imitados.

No hay que olvidar la historia -es cierto- para evitar los errores del pasado. Pero cuando se prohíbe olvidar en respuesta a un llamado a la unión, lo que se sugiere es que todos veneren solamente la medio verdad que sale de la boca del caudillo mesiánico. Aún así, su arenga podría condenarlo. Bastaría preguntarle si está pregonando la memoria selectiva que deja de lado los videos ilegales, la deglución de cheques acusadores, las camionetas vestidas de ambulancias, las valijas tramposas y tanta corrupción denunciada.

Correa no puede resistirse a los atractivos del mando. Dirigiéndose al pueblo le ordena “prohibido olvidar”, y no lo hace para evitar los errores pretéritos sino porque, mesiánico y cesarista, conjugar los verbos en imperativo le ofrece una sonoridad regia y majestuosa que, disfrazada de eficacia, se acomoda a sus ambiciones. Prohíbe olvidar así como ordena que se congregue una contramarcha en la Plaza de la Independencia para responder a los que él cree que buscan desestabilizar el ejercicio de su mando, o que se separe de sus cargos a quienes, desobedeciendo tal orden, no estuvieron presentes para aplaudirle “espontáneamente”. Así construirá el estado revolucionario perfecto, solo para los revolucionarios.

Por eso, los viejos que aconsejan pensar en el país, en todos los ecuatorianos, deben ir -según él- a descansar en el silencio, dejándolo libre de críticas y de advertencias, a fin de ejercer su mando sin cortapisas y sin oposición.

¡La vida prohíbe al presidente Correa olvidar que algún día llegará también a viejo!