Danilo Arbilla

Progresismos a la carta

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20 de November de 2012 00:03

Finalmente José Dirceu, quien fuera el principal socio político de Luiz Inácio Lula Da Silva, fue sentenciado a 10 años y 10 meses de prisión, entre otros responsables por lo que se conoció como el “mensalao”. Dirceu, jefe del Gabinete ministerial en el primer gobierno de Lula, fue señalado por el Supremo Tribunal Federal como el mayor responsable de la red de sobornos de congresistas, llevada a cabo para conseguir el apoyo legislativo a aquel gobierno. En su momento, cuando estalló el escándalo, Dirceu cayó como ministro (2003-2005) y fue destituido como diputado. Fue con Dilma Rousseff en la Presidencia que el tema “corrupción” salió de debajo de la alfombra y comenzó una limpieza en serio. Y empezó por casa. La propia presidenta hizo varios cambios en su gabinete ministerial. La gran mayoría de los destituidos eran recomendados de Lula.

Y mientras esto ocurría en Brasil, gobernado por el progresista Partido de los Trabajadores, en la Argentina al mando de progresismo kirchnerista, se supo de los nuevos avances patrimoniales de los Kirchner. Según el diario La Nación, el patrimonio de la familia presidencial, desde que Néstor Kirchner asumió la Presidencia en 2003 hasta 2011, en que sigue en la Casa Rosada su viuda Cristina Fernández, creció un 1.172 por ciento. Esto es, pasó de 7 millones de pesos (aprox. USD 1,5 millones) a 89 millones (USD 18,5 millones). Cristina ha dicho que se siente “muy orgullosa de ser parte de esa formidable clase media argentina“.Verdaderamente, una clase media más que formidable con un patrimonio USD de 18,5 millones.

Qué contraste. Hace unas semanas, el presidente uruguayo, el ex guerrillero Tupamaro José‘Pepe’ Mujica, electo por el progresista Frente Amplio, durante una entrevista me decía: “Yo creo que uno es feliz con poco. Yo apuesto a renunciar a cosas para tener más tiempo. Tiempo para vivir. Para ser feliz. Pobre del que quiere mucho”. Mujica no ocupa la residencia presidencial y vive en su “chacra” en donde hasta que asumió cultivaba flores y donde tiene una modesta vivienda de dos habitaciones.

Todas conductas o visiones muy dispares, pero que no impiden que Dilma, Cristina y Pepe corran en decidido, airado e intervencionista auxilio de Fernando Lugo cuando este es destituido, mal que les pese en aplicación de un legal mecanismo constitucional, por el Congreso paraguayo.

Lo que importa es que se trataba de un progresista. Ahí no estaba en juego su gestión ni su actuación como gobernante ni su conducta personal y mucho menos como arzobispo, todos detalles que no inhabilitan para ser socio del club. El progresismo es intolerante con sus enemigos, pero harto pluralista, generoso , muy comprensivo para con sus miembros.

Quizás lo de Dirceu sea la excepción que confirma la regla. O el que se tuvo que sacrificar para salvar a algún otro más grande. Vaya uno a saber