Alfredo Negrete

¿Un prófugo es candidato?

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Ningún ecuatoriano, avezado o vidente, pudo sospechar que, en las últimas semanas, la contienda electoral 2017 se polarice entre un prófugo de la justicia por imputaciones de graves delitos en la administración del petróleo y los gestores del poder estatal. Las explicaciones pueden ser rápidas, pero hasta el momento no saltan el muro de las evidencias y no llegan a las acusaciones concretas como ha sucedido en países vecinos afectados por el mismo mal. ¿Mala suerte o contubernio?

Hay que añadir que estos hechos escandalosos aparecen días antes de las elecciones presidenciales y legislativas. Pero suele suceder. Basta recordar lo que pasó en los EE.UU. con la candidata Hillary Clinton y sus correos privados expuestos por la CIA.

Lo insólito en el caso ecuatoriano estriba en que no los protagoniza o apadrina candidato alguno sino un ex alto funcionario del actual gobierno, imputado de graves delitos y prófugo. Cuando los administradores de justicia y de la indagación fiscal no despertaban de un sueño de diez años fueron interrumpidos por el fragor de escándalos inocultables gracias a una espectacular jugada de un "scratch" brasileño. Es probable que muchos candidatos y sus asesores conocían o tenían indicios o evidencias sobre la materia, pero decidieron guardarlos, por temor a un contraataque feroz del régimen, que también debe tener sus cartas en este juego de póker con barajas marcadas por todos los bandos. Lástima que Mario Puzzo se adelantó con la publicación de su obra maestra sobre la familia Corleone.

Días atrás se especuló que el final de la serie era el escándalo de Odebrecht que fue controlado cuando desde el poder se ejecutó la vieja táctica definida como la mejor defensa es el contraataque y paralizó la ofensiva social cristiana; pero no fue solo eso, pues el gobierno decidió utilizar al prófugo del capítulo petrolero y se equivocó. Este violó la ley siciliana de la "omertá" y habló propinando el golpe político más contundente de todo el proceso político electoral. El efecto solo podrá evaluarse luego de las elecciones cuando se verifique si hay o no la segunda vuelta para la elección presidencial.

El pueblo ecuatoriano está aturdido y es probable que siga hasta el 24 de mayo cuando inicie su gestión el próximo gobierno. Allí empezará a conocer que la herencia no solo se compone de una crisis económica estructural y un repetido desbarajuste político institucional. Lo inédito será como desbaratar la serie de nudos gordianos que dejó el alto voltaje que alcanzó el precio del petróleo en la última década.

Un buen resumen y reflexión al mismo tiempo. Lo expresa la columnista de El Universo en uno de sus últimos artículos: "No es que no había corruptos antes, ni que los privados sean santos. Es que nunca antes hubo tanta plata y poder concentrados en un gobierno por tanto tiempo. ¿Qué esperaban? ¿Que los controladores se controlen a sí mismos?".