Sebastián Mantilla

Primer año de Moreno

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Este 24 de mayo se cumple el primer año de gobierno del presidente Lenin Moreno. Y aunque hay fuertes cuestionamientos a su gestión, principalmente por la falta de definiciones en el campo económico y la malograda gestión en política externa, el balance es más positivo que negativo.

El primer aspecto a tomar en cuenta es que Moreno recibió un país con serios problemas económicos, fundamentalmente sobre endeudado y con un elevado déficit fiscal. A más de ello, con un sector público agigantado por el exceso de burocracia. Esta fue una de las tantas herencias nefastas que dejó el ex presidente Rafael Correa.

Un país casi en quiebra que, con enorme irresponsabilidad, dejó maniatado a Moreno y con muy poco margen de maniobra.

Posiblemente el manejo de la economía pudo haber sido más acertado si el presidente Moreno se hubiese rodeado desde un inicio con colaboradores más idóneos. Contó prácticamente con el mismo equipo económico del ex presidente Correa. Expertos en encontrar vericuetos legales para endeudar más al país (ventas anticipadas de petróleo, etc.) y fijar nuevos impuestos. Sin embargo, nulos en lo que es esencial: reactivar el aparato productivo y generar más empleo. Gran desafío para el flamante ministro Richard Martínez.

El segundo aspecto a evaluar en este primer año es el político. Pese a las críticas que se le han formulado por ser laxo en ciertas decisiones de gobierno, mantener a cercanos colaboradores de Correa y apostar por ministros que fueron una carga más que un apoyo (María Fernanda Espinosa, Carlos de la Torre, César Navas…) la gestión política de Moreno ha sido relevante. Controla parcialmente la Asamblea Nacional y pudo llevar a cabo la consulta popular.

A más de ello, salió airoso de la disputa surgida con Correa y de una sólida estructura de poder tejida durante 10 años de gobierno. Se quitó de encima al expresidente (que no tiene posibilidades de poder reelegirse), Glas está en la cárcel y Serrano está neutralizado (producto de su desmedida ambición y de sus propios errores).

A diferencia de lo que fue la mal recordada etapa correista, los esfuerzos de Moreno no han estado encaminados a acumular más poder. El hecho de ser tajante en la lucha contra la corrupción, impulsar una consulta que apunte no solo a descorreizar sino reinstitucionalizar al Ecuador es uno de los aspectos más positivos del primer año de gobierno.

Lo realizado hasta ahora por Moreno considero que, dadas las condiciones y correlación de fuerzas, posiblemente no las hubiera podido lograr ningún candidato de la oposición. La prepotencia y el abuso han sido reemplazados por el diálogo respetuoso, el equilibrio y la ponderación.

En consecuencia, aunque probablemente ha habido errores de parte de Moreno no puede dejar de tomarse en cuenta que recibió un país casi quebrado en lo económico, debilitado democráticamente y sensiblemente quebrantado en lo ético y moral.