Dennis Rodríguez

Al político que plagia textos le va mal en el Perú

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La carrera por la Presidencia del Perú, cuyo vencedor debiera definirse en los comicios del próximo 10 de abril o en una probable segunda vuelta electoral, deja algunas lecciones.

Quizá la más valedera de todas sea esta: A los políticos que ‘copian’ no solo párrafos de otros autores, sino también libros enteros, sin citar a la fuente, no les va bien. En otras palabras, sacan ‘cero’. O quedan mal parados, puesto que van a cargar con ese lastre toda su vida o hasta que la (mala) memoria colectiva lo suma en el olvido.

Así ha pasado con César Acuña, excandidato a la Presidencia por el partido AlianzaPara el Progreso, cuya trayectoria parece atravesada por la ‘copia’ sistemática.

En primera instancia, el empresario fue acusado de plagio en su tesis doctoral, en la cual introdujo extractos bibliográficos no citados. Y en segunda, según la Unidad de Investigación de El Comercio de Lima, se lo señala por “la reproducción total de un libro escrito por el autor peruano Otoniel Alvarado Oyarce”. Es decir, se atribuyó la autoría en una posterior edición. “Copió hasta el prólogo”, detalla el diario limeño.

Acuña ya no sigue en carrera. Fue sacado por repartir dinero durante su campaña, pero su nombre será asociado con la mala 'copia'.

Y si se hila fino, el nombre del partido pareciera ser una suerte de ‘plagio’. Así se bautizó a un programa de ayuda para Latinoamérica que fue ideado por el expresidente estadounidense John F. Kennedy y que funcionó entre 1961 y 1970.

El capítulo de políticos con sospechas de una presunta copia no acaba ahí. No solo en el Perú, sino en otros países.
Rosa Núñez, exesposa del empresario, también ha sido acusada de plagio en su tesis. La aspirante al Congreso por Peruanos por el Kambio (PPK) habría hecho ‘copy-paste’ de un artículo del catedrático español David Ruiz Muñoz, al que añadió ideas sacadas de Monografías.com y del ya famoso Rincón del vago.

Del caso peruano sale algo positivo: para detectar plagios, la Universidad Pedro Ruiz Gallo empezó a revisar las tesis de maestrías y doctorados de la última década. Una buena idea para el resto de países.