Juan E. Guarderas

Verde Maduro

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Seamos francos, hay veces – algunas pocas – en que uno siente un indiscutible placer al ver la miseria de los demás. En alemán hay una palabra que designa este goce morboso, “schadenfreude”.

Pues cuando algún contratiempo le ocurre al presidente de Venezuela, el schadenfreude me sale por las orejas. Esa sensación se explica por el contraste de la zozobra que me causa el ver la miseria de los venezolanos. Se trata del país con más recursos energéticos del planeta, y esta lumbrera de líder le ha conseguido el tricampeonato de mayor inflación anual del planeta. El 2015 fue un año de gloria para Maduro, logrando un decrecimiento económico de 5.7% y una inflación de 180.9%. Pero este 2016 los números son aún más impresionantes; se estima un decrecimiento del PIB del 8% y el FMI proyecta que se alcanzará una inflación del 700%.
Como dato, el Banco Mundial estimó un decrecimiento para nuestro país del 4% este año.

Nada mediocre tomando en cuenta que el socialismo del siglo XXI venezolano le lleva nueve años de adelanto al ecuatoriano; Alianza País todavía tiene tiempo para romper estas marcas. Y, si bien nuestra inflación ha sido contenida por la dolarización, el dinero electrónico le permitirá acercarnos a nuestros amigos caribeños.

Pero Maduro no es cualquier ‘recordman’, es un gran plusmarquista que además de las hazañas económicas ha llevado a su país a liderar en otros ámbitos. Por un lado, Transparencia Internacional lo coloca como el país más corrupto de América Latina. Por otro, el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal de México (CCSPJP), estimó que Caracas ocupa la primera posición en ciudades violentas del planeta, con una tasa de 119.87 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes. Este es el régimen al que nuestro Canciller tanto ha alabado y que ahora tendrá una nueva oportunidad de hacerlo.

Venezuela celebra estos días en las Islas Margaritas una Cumbre de Países No Alineados. Perfecta ocasión para que Maduro haga que le lancen piropos a él y su consabido socialismo del siglo XXI. Para maquillar bien la crisis se han movilizado ingentes recursos. Dada la crisis de escasez en las islas, el periodista Hugo Santaromita demostró el envío especial de comida para los ilustres invitados. Adicionalmente se han movilizado 14000 efectivos para que no se perciba ningún rastro de crisis.

Nada de schadenfreude para Maduro. Nuestro país ha confirmado una participación de lujo. Nuestro Presidente y Canciller asistirán y podrán aupar con su aura verde de gloria la figura del problemático Maduro. Correa podrá volver a llamar a la inversión extranjera con su ya tradicional entonación de la canción del Che, y se desvelará la primera gran estatua de Chávez. Nada de schedenfreude.