Arturo Villavicencio

Política universitaria

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15 de October de 2013 00:02

La crisis institucional por la que atraviesa el Instituto de Altos Estudios Nacionales (EL COMERCIO 12/09/13) va más allá de los aspectos anecdóticos de prepotencia y disputas de minúsculos espacios de poder entre un grupo familiar y de amigos. Lo que ocurre en el IAEN es una de las expresiones de la creciente acumulación de tensiones en el sistema de educación superior como resultado de la política de control y sometimiento del sistema universitario en la que se halla empeñado el Gobierno.

Lamentablemente, los valores y principios propios de la Universidad consagrados en el Constitución, especialmente la autonomía y la libertad de cátedra pero, sobre todo, de la universidad como un espacio de reflexión, debate y crítica no han sido comprendidos por las autoridades del Gobierno. La tentación de convertir al IAEN en un centro de capacitación y propaganda políticas o la inclusión del IAEN en el aparato de monitoreo y control de los medios de comunicación son expresiones de una visión que busca instrumentalizar a esta institución y a la Universidad ecuatoriana, en general, a los intereses del Gobierno, del Plan de Desarrollo y del mercado.

EL caso del IAEN es preocupante en un momento en que se están creando cuatro universidades patrocinadas directamente por ministerios y secretarías destinadas a mantener una vinculación sui géneris con estas instituciones del Gobierno. Serán los respectivos ministerios de tutelaje de estas nuevas universidades quienes nominen las autoridades y hasta quienes normen la oferta académica y los contenidos que se impartan en estos centros de educación superior. Así, la cultura y las artes (Universidad de las Artes), la formación de docentes y educadores (Universidad Pedagógica), la educación técnica y la investigación (universidades Yachay e Ikiam) pasan gradualmente a ser dirigidas y controladas por centros burocráticos de poder.

Según la lógica de este proceso, todo parece indicar que la determinación de las agendas de investigación, las prioridades de la oferta académica, la definición de metodologías y ritmos de investigación y, por supuesto, la asignación de recursos del sistema universitario, estará supeditada, bajo directrices gubernamentales, a esquemas de un conocimiento dirigido y jerarquizado. Estos esquemas no siempre resultan positivos para un quehacer abierto, transparente y democrático de la ciencia, la cultura y el conocimiento. Al contrario, en estas circunstancias, ciencia, cultura y conocimiento pueden ser fácilmente instrumentalizados para decisiones que justifiquen determinados intereses.

Se está perdiendo una oportunidad histórica de sentar bases sólidas para un sistema universitario de calidad, de compromiso y de responsabilidad con el contexto social al cual se debe. Ya es hora de rectificar.

* Ex-Rector del IAEN