Benjamín Rosales

Polígrafo

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20 de June de 2011 00:02

Una idea del Gobierno para combatir la corrupción es el uso del polígrafo, o detector de mentiras, en policías. Esta propuesta del Presidente ha sido duramente criticada por el Fiscal General aunque pruebas poligráficas son usadas ampliamente en el exterior y también se utilizan en el sector privado ecuatoriano.

El sistema de medir respuestas fisiológicas: presión arterial, ritmo cardíaco, frecuencia respiratoria, etc., en personas que se someten al polígrafo se inventó en 1938 y es válido como herramienta judicial en muchos países, entre ellos EE.UU., Canadá, Holanda, Rusia, Reino Unido y Colombia. A pesar de que los resultados de esas pruebas no son contundentes, pues tienen una fiabilidad entre 80 y 95% dependiendo de la técnica usada, son útiles para conocer la veracidad de hechos, circunstancias y carácter de las personas analizadas.

A mí me ha tocado hacer uso de ese tipo de pruebas en una propiedad agrícola donde los robos eran recurrentes y sistemáticos. Para conocer quiénes entre los empleados estaban involucrados, solicité a algunos sospechosos que se sometieran a ellas, el resultado indicó en quienes debía confiar, y los que eran cómplices de los robos que ponían en peligro la continuación de la empresa y del trabajo de todos. Si bien en Ecuador el examen poligráfico no permite la separación de implicados en delitos sin incurrir en las altísimas indemnizaciones que exige la legislación laboral, en casos como este es preferible despedirlos, que continuar con personal que perjudica económicamente, pone pésimo ejemplo y arriesga la existencia misma de una empresa.

Las pruebas poligráficas no son baratas, sobre todo cuando son realizadas por técnicos especializados como deben ser, por lo que para pequeñas empresas es imposible hacerlas generalizadamente, pero usarlas en casos específicos no solo es conveniente sino necesario para separar manzanas podridas que afectan el desarrollo empresarial. En algunas empresas grandes estas pruebas se están convirtiendo en procedimiento estándar para seleccionar personal, y no encuentro ningún motivo ético para que en entidades estatales esto también ocurra, especialmente en las dedicadas a la lucha contra la corrupción y la delincuencia.

Para tener éxito en ese esfuerzo y disminuir el auge criminal que afecta al país es necesario usar técnicas modernas. Las pruebas poligráficas son prácticas y efectivas si las realizan técnicos honestos y bien preparados, por lo que si el Estado decide hacerlas, de manera adecuada, para seleccionar policías o jueces, sería una acción responsable que debe ser apoyada por quienes de verdad quieren que se mejore la seguridad.