22 de August de 2010 00:00

Pobres bienes primarios...

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Vicente Albornoz Guarderas

Los bienes primarios tienen mala fama. Tan excesiva como inmerecida esa fama, pero tan mala que hasta se han creado escuelas de pensamiento económico que dicen que no se debería producir bienes primarios sino que se debería dirigir las energías económicas de un país hacia la industrialización.

Los bienes primarios son aquellos que no han sido elaborados, aquellos que vienen directamente de la agricultura, ganadería o minería. El trigo es un producto primario, mientras que la harina y el pan ya no lo son; el petróleo también es primario, mientras que la gasolina no lo es. En realidad, cualquier cosa que haya sufrido algún tipo de transformación, deja de ser primaria.

La mala fama de los productos primarios es porque, según dice la leyenda, cada vez valen menos que los productos industrializados. Por lo tanto, siguiendo con la leyenda, si alguien produce café, ese producto irá perdiendo valor frente a los tractores. De esa manera, para que un caficultor pueda comprarse un tractor, necesitará, al pasar de los años, cada vez más quintales de café.

Y esto, la relación entre el precio del café y el precio de los tractores es lo que se conoce como los “términos de intercambio” (bajo el supuesto de que dos países intercambien café por tractores). Y la teoría, la que les dio esa mala fama a los productos primarios, es la del “deterioro de los términos de intercambio”.

Si esa teoría fuera correcta, entonces sería mal negocio producir café y buen negocio producir tractores. Y en los años 50 y 60 del siglo pasado, eso se cumplió, porque en esa época, en el mundo había mucho espacio para cultivar alimentos y muchos pozos de donde sacar petróleo. Al mismo tiempo, había pocos países lo suficientemente desarrollados como para dedicarse a producir tractores (Europa occidental, EE.UU. y Japón). El resto del mundo era demasiado subdesarrollado o demasiado comunista y era impensable instalar industrias complejas en esos países.

Pero el mundo ha cambiado: la población ha crecido y las áreas cultivables son, básicamente, las mismas, pero, sobre todo, si alguien quiere ponerse una industria, primero pensará en la China, donde se puede producir de todo y muy barato.

Porque resulta que ahora, entre la relativa escasez de alimentos, minerales y petróleo, los precios de esos bienes (primarios) han subido muchísimo más que las cosas que producen las industrias asiáticas. Y esos asiáticos demandan cada vez más alimentos y más combustibles, mientras que sus industrias producen cada vez con menos costos.

Y la “teoría del deterioro de los términos de intercambio”, resultó que, para el orgullo de los bienes primarios, estaba equivocada. Y quien ahora quiera obligarnos a industrializarnos está bastante desorientado.

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