Gonzalo Maldonado

Pobre Venezuela rica

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17 de November de 2013 00:01

Venezuela tiene, desde hace mucho tiempo, un tipo de cambio sobrevaluado. La cantidad descomunal de petrodólares que recibe ese país ha permitido a sus autoridades fijar el precio del bolívar con respecto a la moneda norteamericana. ¿De qué manera? Pues vendiendo todos los dólares que se demanden a una tasa deliberadamente baja.

Al principio, este esquema pareció funcionar porque las reservas internacionales de Venezuela eran más que suficientes para entregar, a un precio fijo, todos los dólares que fueran demandados localmente. La decisión de administrar el tipo de cambio fue, por tanto, suficientemente creíble como para evitar el aparecimiento de un mercado de cambios paralelo.

Mientras funcionó, el tipo de cambio administrado evitó que las importaciones venezolanas se encarecieran y contuvo las presiones inflacionarias que sufre ese país por la escasez crónica de bienes y también porque los agentes económicos suben los precios de forma indiscriminada para defenderse de ajustes que pudieran venir.

Cuando todavía funcionaba el sistema de cambios administrado, las autoridades de Venezuela debieron haber incentivado la oferta local y hacer más eficiente el aparato productivo. (Ese tipo de cambio controlado les pudo haber servido como un analgésico que paliaría el dolor que producen los ajustes en el sector real).

Nada de aquello se hizo y, en consecuencia, los desequilibrios se agudizaron. Hoy por hoy, la decisión gubernamental de controlar el tipo de cambio ya no es creíble entre los agentes económicos. Las importaciones venezolanas siguen creciendo tanto que hay la sensación de que ni todos los dólares del petróleo serán suficientes para financiarlas.

Ese convencimiento -que puede ser justificado o no- ha producido ataques especulativos contra el bolívar que han llevado al tipo de cambio no oficial a cotizarse hasta ocho veces más que el oficial.

En vez de liberar paulatinamente el tipo de cambio, bajar las importaciones para evitar que sigan saliendo más dólares del país y fomentar la inversión extranjera para que la balanza de pagos se estabilice por su cuenta de capitales, el gobierno de Maduro hizo algo espectacularmente torpe: militarizó algunas cadenas comerciales para que los venezolanos pudieran comprar electrodomésticos a precios menores.

Esto sólo hará que los inventarios se agoten más rápidamente y que las empresas no muevan un dedo para reemplazar ese 'stock' faltante, agudizando, con ello, la escasez, la inflación y el tráfico de bienes en el mercado negro.

Venezuela podría hasta sufrir un proceso hiperinflacionario si su gente pierde por completo la confianza en el valor de su moneda y el Gobierno se vuelve, por tanto, incapaz de controlar el tipo de cambio.