Jorge León

La plusvalía y ser de izquierda

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¿Por qué Correa persistió en pasar la “ley sobre plusvalía”? A pesar de la oposición que crea, los riesgos económicos y las artimañas que estas leyes -de medidas “excesivas”- conllevan para contornarlas.

La imaginación es fértil en América Latina para rebasar estas normas “radicales”. Será una ley ineficaz.
Recientemente, el Gobierno pasó al vapor varias leyes “orgánicas”, difíciles de derogar y persiste en pasar otras, antes que el gobierno y su mayoría parlamentaria se volatilicen; no solo fue la reelección indefinida, hecha a medida para el futuro de Correa. 


Sobre esta ley aprobada cuando la ciudadanía se desentiende de la política por las fiestas de diciembre, se señaló ya su incoherencia entre lo que pretende perseguir y lo que en realidad quiere; su búsqueda de más recursos a pesar de los negativos efectos para la economía; su reiterada manera de gobernar con manipulación, distrayendo la atención pública sobre problemas que el gobierno suscita, tal la exorbitante corrupción o la crítica situación fiscal y económica o el endeudamiento excesivo e injustificado.

El gobierno, en cambio, indica que la obra pública beneficia a los predios e inmuebles al incrementar su valor, sin “hacer nada”, lo cual debe ser compensado con impuestos. Sería una ley contra los especuladores y no contra los que quieren una casa. 


Aquí, llamo la atención sobre el tema mismo de la ley, el de sancionar la plusvalía. El Presidente busca darse la imagen de quien se opone a la concentración de la riqueza, a las grandes fortunas que acaban con el Estado. La plusvalía no es el modo de contrarrestar la concentración de esta riqueza, ni siquiera la especulación que seguirá su dinámica en una sociedad deficitaria de vivienda.

El gobierno, por otro lado, pide inversiones extranjeras, esas mismas que son concentración de la riqueza. 
Además, pone de lado el gran cambio del capitalismo contemporáneo al no ser sólo de grandes fortunas sino también, entre otros, de la mayoría de los asalariados o pequeños empresarios que con sus fondos de pensiones y ahorros son base fuerte de las finanzas.

Por ello, el gobierno controla y usa ahora los fondos del IESS.
Correa que recoge una idea en un momento y pasa a otra después, proponía en su inicio que su gobierno iba a socializar la propiedad y hacer que la mayoría sea propietaria. Ahora, la propiedad parece en condena.

Es un desconocimiento de su evolución y de las múltiples funciones que cumple en la sociedad. 
El gobierno al pretender estar contra la concentración del capital, se da la imagen del radical de izquierda. Que útil resulta este baño de izquierda para el futuro político de Correa.

Muy útil esta imagen, luego que asumió medidas neoliberales, que sus medidas distributivas resultan insostenibles, y que se sometió al neoimperialismo chino.