Enrique Echeverría

¿Con plata ajena?

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29 de October de 2012 00:03

Las pasiones de la lucha política pueden causar graves perjuicios sociales.

En el episodio de carácter electoral, los candidatos seguramente piensan obtener abundantes votos del millón setecientos mil ecuatorianos que hoy reciben 35 dólares mensuales, a título de “solidaridad”; o “pobreza,” como fue el calificativo inicial. Ofrecen incrementarlo.

La oferta consiste en elevar la ayuda a 50 dólares mensuales. ¿De dónde obtendrían alrededor de trescientos cincuenta millones de dólares para cumplir este justificado anhelo? Un candidato sugiere usar los actuales gastos de propaganda y publicidad del gobierno. Otro, con el poder en su mano, proclama que aquella cantidad debe salir de las utilidades de los bancos, que no son solo de los banqueros, sino también de los depositantes que mantienen pólizas a plazo y reciben una cantidad por intereses. Un tercero, ofrece bono de 65 dólares mensuales.

El problema surge porque la oferta es con dinero ajeno.

Recién se conoce, al menos por el gran público, que los bancos involucrados son 26. Que en ellos hay depósitos de siete millones de ecuatorianos, con un monto total superior a veinte mil millones de dólares que, –repetimos- no son propiedad solo de los banqueros sino de los depositantes.

Han transcurrido apenas 12 años desde cuando se produjo el colapso bancario en que los ciudadanos sufrimos perjuicios ingentes, al extremo de no disponer de nuestro dinero ni para lo elemental. Hubo llanto a lo largo del país. Hubo muertos por la impresión de quedar en la calle. El recuerdo está vivo.

Si con el recuerdo fresco se proclama la estatización de la banca, pasarían al Estado –dicho mejor, al Gobierno- el dinero de los legítimos propietarios. ¿Cabe confianza en esa posibilidad? ¿No es la peor oportunidad para semejante anuncio cuando estamos viendo cómo en un banco como Cofiec, de control público, obsequian al primero que aparece 800 mil dólares? ¿Qué acontecería con los veinte mil millones de dólares de los ecuatorianos si los administran banqueros públicos? Ojalá no vayan más allá de la amenaza.

Puede suceder que, recordando el desastre de hace 12 años, los depositantes empiecen a retirar sus fondos. Entonces, los banqueros públicos se verían en grandes dificultades para conceder créditos y la actividad económica descendería a extremos insospechados.

Los caballeros que se dedican a la política pueden pelear cuanto quieran por el poder, pero arriesgando su propio dinero y no con los ojos puestos en bienes de particulares que no damos ningún motivo.

Lean, por favor, el opúsculo del señor Luis Adriano Calero, intitulado “Algo muy grave va a suceder en este pueblo”. Comenzó por un rumor y terminó en tragedia, pues los habitantes cesaron en su actividad, abandonaron sus casas y algunos, para irse, las incendiaron. ¡Desastre total, por un rumor!