Manuel Terán

Un plan de acción

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Mucho se ha discutido de la actual situación económica, sus orígenes y el proceso que condujo al momento actual. Los análisis son variados pero la conclusión, al menos de un amplio sector es la misma, el país enfrenta un riesgo mayúsculo y hay que poner los correctivos necesarios a la brevedad posible antes que las condiciones empeoren. Pero, al momento existe un actor fundamental que tiene toda la capacidad, y se diría, la obligación de ejercer las modificaciones indispensables para evitar un deterioro más acelerado de la alicaída economía. El gobierno tiene en sus manos todas las herramientas para intentar poner freno a una inercia que está conduciendo al país hacia un peligroso desfiladero. A él le corresponde, tomar el toro por los cuernos y enfrentar sin dilaciones la dura situación. Se impone trazar una hoja de ruta para salir del atolladero a fin de delinear un horizonte que transmita confianza y certeza a los agentes económicos para evitar una caída aún mayor de la inversión con las consecuencias perniciosas que aquello acarrea. Y, adicionalmente esbozar la situación en la que entregará el país al nuevo gobierno, así este fuese del mismo signo político.

Es hora que los partidos y movimientos de todo signo que tengan aspiraciones de captar el poder, expresen de forma clara e inequívoca cuál será su estrategia y las medidas que aplicarán, en caso de convertirse en gobierno, para echar a andar una economía debilitada. Es necesario conocer sus programas de acción para que la ciudadanía no sepronuncie a ciegas y repita errores que le han costado demasiado caro.

Lo ideal sería escuchar a los líderes convocar a un gran acuerdo nacional, con algunos puntos mínimos, e indispensables para trazar un plan de recuperación del país, alejados de dogmas y posiciones sectarias que únicamente conducen a ahuyentar el interés por invertir en nuestro territorio.El tiempo de la novelería y el dinero fácil concluyó ahora corresponde esforzarse en serio para evitar la parálisis.

Deben quedar atrás ofrecimientos que jamás serán cumplidos. Pensar que la mayor riqueza es la fuerza creativa. Dejar volar los sueños y las ilusiones pero sobre bases serias no divorciadas de la realidad. Debemos asistir a una campaña cívica en que lo primordial sea el interés por la reinstitucionalización del país, brindar esquemas para que retorne la confianza en todos los ciudadanos y sumar esfuerzos a fin de construir un sueño común. Lospolíticos deberán estar a tono con el momento actual que demanda el concurso, con desprendimiento y voluntad de servicio, ymejorar la precaria situación en la que nos encontramos enfrentados. Es momento de recoger las grandes lecciones que esta época nos deja, para nada gratas, enfocándonos básicamente en trazar un nuevo camino que brinde oportunidad y esperanza a cientos de miles de ciudadanos que, hoy por hoy, luego de observar cómo circularon millones y millones de dólares, miran que sus urgencias e incertidumbres no han variado, y siguen sumidos en sus angustias y pobrezas.