Miguel Rivadeneira

Los pésimos ejemplos

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27 de January de 2014 00:01

Como bien enseña en la práctica, no en los discursos políticos que buscan mantener obnubiladas a las masas, el papa Francisco exhorta al buen comportamiento y el buen ejemplo del padre a la familia e hijos, pero también de los gobernantes a sus pueblos. No se puede buscar el bienestar a cambio de odio y confrontación con los prójimos hasta triturarles y llevarles a la cárcel. El Papa admite que muy joven, a los 36 años, fue provincial de los jesuitas y sin ninguna experiencia tomó decisiones equivocadas, de manera brusca y personalista. Reconoció pero rectificó temprano su forma autoritaria y atropellada del comienzo.

Cómo puede ser un buen ejemplo de modelo político el que vive Venezuela, con una agobiante propaganda sobre la revolución bolivariana que busca tapar todo pero que no puede hacerlo dada la magnitud de la grave crisis interna. Uno de los países más ricos por el petróleo pero con la inflación más alta de Latinoamérica, con una gran escasez de alimentos y productos de primera necesidad. Con una alarmante inseguridad ciudadana y por ello Caracas está entre las ciudades más violentas del planeta. Con una crisis de divisas que ni siquiera a sus socios políticos les atiende.

Bien ha hecho la empresa pública de aviación Tame, que ha realizado enormes inversiones y ha crecido su flota y sus rutas, en suspender sus vuelos a Venezuela debido a la alta deuda que crecía día a día y que no le pagan en ese país (más de 43 millones USD), en donde existe una concentración y limitación de la Cadivi para entregar los dólares, con un enorme perjuicio a la compañía. Esto no es nuevo. Ya ocurrió hace varios años en esta misma administración. Empresarios ecuatorianos tuvieron que mendigar e implorar que les cancelen deudas legítimas en medio de aprietos económicos y dejaron de exportar sus productos. En el caso de Tame, una pena que sufran los pasajeros por la irresponsabilidad de las autoridades de un país que se sumerge en una crisis espantosa.

El mal ejemplo que se enseña para que quede abierta la posibilidad de que ciudadanos, con el auspicio de abogados "diligentes" que querrán ganar buen dinero, planteen demandas legales por cualquier supuesta mala práctica profesional. ¿Qué va a pasar con prestantes cirujanos y el resto de médicos que actúan y atienden diariamente para salvar vidas y si por la gravedad del estado de los pacientes se mueren? El Código Orgánico Integral Penal queda como un dogal contra una noble profesión en medio de la insensibilidad oficial, el encarecimiento de los costos de la medicina, con la pérdida para los propios pacientes, y la gran arma que entregan a los usuarios para que proliferen las demandas. Esto no exime de responsabilidad si se produce alguna irresponsabilidad, como en toda profesión, pero esa no es la regla sino la excepción.