Sebastián Mantilla

Perspectivas económicas

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 34
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 2
Contento 4

El tratamiento de la Pro forma presupuestaria 2015 ha puesto en debate factores que sin lugar a dudas van a incidir en la economía ecuatoriana a lo largo del próximo año.

Si somos realistas, el 2015 se presenta difícil. El precio del petróleo tenderá a bajar aún más de lo que piensa el Gobierno, lo cual generará serios problemas para financiar el gasto público, así como tendrá efectos colaterales como una baja en el nivel de crecimiento de la economía, mayor déficit en la balanza comercial, desempleo, entre otros factores.

Si tiene suerte el Gobierno y logra financiar el presupuesto del 2015, lo que realmente preocupa son los efectos de estas medidas para el futuro de la economía.

Recurrir a más endeudamiento público o crear más tributos no es una solución consistente. Hay que bajar los niveles de gasto.
El Ecuador puede seguir endeudándose hasta alcanzar niveles del 40% del PIB (ese es el límite que fija la Constitución), no obstante, va a llegar un momento en que los ingresos que tengamos no sean suficientes. Me pregunto: ¿qué va a pasar si los niveles de endeudamiento crecen y los ingresos provenientes del petróleo disminuyen sensiblemente? ¿La década perdida se repite?

De igual modo, el tema de aumentar aún más la carga tributaria a las empresas y los ciudadanos para financiar la Pro forma del 2015 debería estar claramente justificada. Es cierto que la mejor política de distribución equitativa de los ingresos son los impuestos. Sin embargo, el hecho de ampliar el impuesto a la plusvalía, a la comida chatarra o incluso aumentar el ICE a los vehículos de lujo debería tener argumentos de peso.

Y cuando digo “debe justificarse” no significa encontrar contestación en que el jefe dice que…, los impuestos son para bajar los niveles pobreza, aumentar el presupuesto a educación y salud…

Pese a lo que sostiene el régimen, a mí me llama la atención que ciertos rubros de gasto del gobierno no tengan límite. Me refiero al gasto de comunicación y propaganda. Al número de vehículos que ahora existen para movilizar al ministro, al viceministro, al subsecretario, a la secretaria del uno y del otro, etc.

En realidad, mucho de lo que se promociona no es tan cierto.
Pongamos por ejemplo el presupuesto para gasto social. De acuerdo con las estadísticas del Banco Central, los porcentajes destinados a salud y educación no han variado significativamente desde que el presidente Correa asumió en poder. Si en el 2007 se destinó el 0,8% del PIB al sector salud, en el 2013 ese porcentaje llegó al 2,2% del PIB. En el caso del sector educación, ha pasado casi lo mismo. Hay una variación en estos años del 2,3 al 5,2% del PIB. Corea del Sur, por ejemplo, gasta el 8,2% del PIB en educación.

Por ello, cuando se nos dice que se van a crear más impuestos habría que preguntar a las autoridades a dónde va a ir esa plata. ¿Más presupuesto para educación y salud o más para comunicación y propaganda?