31 de July de 2010 00:00

Perdiendo la guerra

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Ana María Salazar

Se ganó una escaramuza pero se perderá la guerra a largo plazo. Llego a esta conclusión al analizar todos los eventos relacionados con la Ley SB1070 de Arizona. Y es que, aunque sin respaldado legal, el espíritu y los objetivos de la SB1070 no sólo siguen vivos, además crecen cada día: se incrementa el hostigamiento abierto en contra de los indocumentados, sus familiares y amigos buscando que se reduzca dramáticamente el flujo a los EE.UU.

No debemos subestimar la importancia de la decisión de la jueza federal Susan Bolton de suspender temporalmente la implementación de tres de los artículos más controversiales de la llamada ley “antiinmigrante” de Arizona; recordemos que hubo aspectos importantes y preocupantes de esta ley que entraron en vigencia este jueves, incluyendo considerar un delito que se transporte o refugie a indocumentados o se les aliente a vivir en Arizona. Este artículo en particular es catastrófico para familias y comunidades donde algunos de sus integrantes tienen documentos para vivir en EE.UU. y otros no. Todos los empresarios que contratan a indocumentados también podrían estar corriendo el riesgo de enfrentar un proceso penal por transportar a sus trabajadores.

También debemos recordar que la decisión de la juez es sólo el inicio de un prolongado debate legal que pasará por varias instancias y muy probablemente será revisada en algunos años. Sí, la batalla legal podría durar años sin tener claridad si al final del camino los jueces de la Suprema Corte encuentren constitucional esta Ley SB1070.

En México la política de empleo y de desarrollo estaba basada, en buena medida, en que, por lo menos, medio millón de mexicanos se cruzarían anualmente a buscar trabajo en EE.UU, y la economía de los vecinos del norte se beneficiaría ampliamente de los salarios bajos y escasas prestaciones para trabajadores “ilegales”.

Durante la administración Obama, las redadas antiinmigrantes se han multiplicado sin publicidad. Según el Buró de Inmigración y Aduanas, más de 400 000 extranjeros fueron o están en camino de repatriación en el 2010.

Las posiciones de ambos países no se han prestado para hallar una solución viable, que sería legalizar un porcentaje importante de los 16 millones de indocumentados que están en EE.UU. y crear un esquema de visas de trabajo. Las tendencias antiinmigrantes en EE.UU. están enfocadas a representar a los indocumentados como “criminales” por ser “ilegales”. En México seguimos insistiendo en un “derecho” de trabajar”. México no tiene mucha autoridad moral para argumentar la protección de derechos de sus connacionales en el exterior, ante la realidad de que estos mismos derechos no se respetan en México. Que pregunten a los centroamericanos.

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