Marcelo Ortiz

La penitenciaría nacional, un hotel

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
4 de April de 2014 00:02

La idea expuesta desde las alturas del poder de edificar un hotel, sin determinar su estrellato, una vez que termine la evacuación a Latacunga de los 3 250 PPL que en lenguaje revolucionario son personas privadas de libertad, destruiría toda la historia que ha recogido ese penal, también llamado panóptico porque sus celdas podían vigilarse desde un punto óptico central. No hay registro del nominativo "García Moreno", aunque es cierto que él en su última Presidencia concluyó la obra inspirada en arquitectura similar en París, al igual que lo hizo con el edificio del Observatorio Astronómico en La Alameda. Fueron obras ejecutadas por los arquitectos alemanes Elbert y Schmidt, y el inglés Reed. La Penitenciaría se concluyó en 1874, un año antes de ser asesinado.

Aquella edificación de hace siglo y medio, ha inscrito episodios en sus muros silenciosos que no pueden transformarse en paredes de alojamiento hotelero, sino más bien deben remodelarse para ser un museo, al igual que lo hizo Bogotá con un recinto carcelario similar. Así, los habitantes de la zona y de San Roque, su barrio vigía, expendedor de productos agrícolas y comercio, agradecería por respirar un aire de historia. Esa restauración tendría como portada de piedra la fachada de dos naves con entrada divisoria a los dos pisos con graderíos interiores y con ocho ventanas cada una. Respecto a sus espacios interiores, corredores y patios será el arte reconstructivo quien decida. Los millares de visitantes atendidos por guías especializados, escucharán la narración de la vida trágica DE delincuentes de distintas categorías, incursos en el expendio de drogas, pero también de aquellos ubicados en celdas especiales del pabellón E como "peligrosos opositores" políticos o líderes de partidos.

En enero de 1912 ingresó Eloy Alfaro a la celda 13, que asaltada por una turba vengativa lo sacó junto a otros presos para arrastrarlo por la calle Rocafuerte en dirección a El Ejido donde fueron incinerados. Desde esa época celdas del pabellón E alojaron a opositores a regímenes de turno, o los llamados extremistas por gobiernos dictatoriales. El 15 de diciembre-1938 ingresaron el presidente Francisco Arízaga Luque, el vicepresidente Antonio José Borja y 20 miembros de la disuelta Asamblea Constituyente. Esa Constitución aprobada y frustrada habría sido la número 13. Salieron libres el 8 de enero-1939 junto a diputados como Alfredo Pareja Diez Canseco, Armando Espinel Mendoza, Antonio Ortiz Mera, padre de quien escribe en esta columna. En 1949 llegó Guevara Moreno por un año. En noviembre-1961, fue recluido Carlos Julio Arosemena Monroy por orden de Velasco, quien salió para asumir la Presidencia por sucesión constitucional. En 1971 llegaron Rodrigo Borja Cevallos y Francisco Salazar Alvarado, y hace una década Lucio Gutiérrez.

Cuando a mediados del 2014 cierre sus puertas, los archivos deberán guardarse celosamente como testimonio de esa institución patrimonial, para nunca olvidar esos días de pesar.