Enrique Echeverría

Pendrive en crisis

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30 de April de 2012 00:02

Durante algunos meses los ciudadanos escuchan la palabra “pendrive”, a propósito del juicio que se siguió contra diario El Universo. El tema continúa con ocasión del juicio penal que se tramita contra el juez Juan Paredes, quien emitió la sentencia que, se dice, ha sido elaborada fuera del Juzgado y por un personero del acusador.

Probablemente, de 10 personas pocas deben estar bien enteradas de lo que es este aparato, así denominado en Guayaquil; pero que en Quito lo conocen como flash memory; y en otras partes como unidad flash USB, lápiz de memoria, minidisco duro, unidad de memoria, llave de memoria; pinchos y otras denominaciones en España, Honduras, México y Guatemala. Es un aparato pequeñito. Hasta hace poco los había con 6 cm de largo y ½ cm de altura.

Actualmente los hay de 3 cm de largo y ¼ de altura. Parece milagro que este tan pequeño dispositivo pueda almacenar archivos completos. En el mercado los hay de 1 hasta 256 giga bites. Han dejado atrás a los disquetes, a los CD y a los DVD, pues uno de 256 GB almacena lo mismo que 180 CD o 91 000 disquetes.

Lo curioso y útil, además del almacenamiento de datos, es que se puede descubrir en qué computadora se escribió el contenido del pendrive y el disco duro en que, originalmente, estuvo guardado. Eso es lo que, según opinión pericial, sucedió en el caso de la sentencia contra El Universo, aunque el juez Juan Paredes se empeña en asegurar que él, personalmente, redactó la sentencia en su totalidad.

Como en todo puede infiltrarse la mala fe –y en nuestro medio la viveza criolla- desde que se produjo el escándalo del pendrive contentivo de la sentencia contra El Universo, buena parte de los juzgados ya no admiten que el abogado lleve en flash la contestación a la demanda; o la exposición, así como las versiones que se reciben en algunas dependencias. Por cuanto contienen solo lo que se va a contestar, introducen la flash a la computadora del juzgado y mientras el abogado lee, el Auxiliar del juzgado verifica que lo leído es igual al contenido que aparece en la pantalla del computador.

Pero hoy, ya no. El temor por el escándalo es más fuerte que la rapidez y comodidad que dan las flash memory o pendrive (que son lo mismo); y en alguna dependencia del Estado se ha prohibido en absoluto su uso. En esta parte tienen razón, pues el archivo de un computador (disco duro) puede ser copiado completamente con el pequeño aparato.

¿Progreso tecnológico? Sí, a condición de que no sea utilizado por la corrupción. ¿Cuántas otras sentencias judiciales habrán sido elaboradas fuera del juzgado y entregadas al juez en flash memory? Rumores e identificaciones son mencionados por litigantes, pero no pasan de suposiciones. Indudablemente, en adelante cada sentencia podría ser examinada por los perjudicados con expertos.