Reinaldo Páez

Los pecados capitales

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Columnista invitado

Los pecados capitales engloban los vicios más comunes que afectan a la humanidad.

Analicemos los más trascendentes:Soberbia:El soberbio es el ser que anhela estar siempre por encima del resto, convencido de una opinión excelente sobre sí mismo, fortalecida con actitudes y poses con las que construye barreras que impiden a otras personas superarle. No acepta que en la multiplicidad de seres humanos existan personas más exitosas o que estén delante de él. Se considera integrante de una casta superior.

Gula: Es un deseo incontrolable de comer y beber. No hay actividades en las que no mencione y describa con detalles cuidadosos y exagerados, los abundantes menús que ingirió, apartándose de la ética de la estética. Además, no es cuidadoso en ocultar su obsesión por alimentarse sin tomar en consideración que otras personas están privadas de lo imprescindible y muchas ni siquiera pueden calmar el hambre de sus pequeños hijos.

Avaricia: Exagerada atracción al dinero y, a diferencia del pensamiento del alemán Schopenhauer, que decía que el dinero es una felicidad abstracta, el avaro se considera feliz con una robusta cuenta bancaria o muchos billetes en la caja fuerte, obtenidos de cualquier forma, para disfrutar una alegría ilusoria. El dinero es importante por la necesidad de intercambio de cosas entre unos seres humanos y otros. Cuando es bien habido genera tranquilidad; su ganancia defectuosa e incorrecta originará vergüenza.

Ira: Exagerada furia, que transforma al ser humano y lo convierte en energúmeno. Si la cólera es una respuesta ante una ofensa o actitud infame, puede ser aceptable, pero si es una reacción ante una pequeña provocación o está orientada a atemorizar a la gente y enceguece u obceca al iracundo, se transforma en un exceso perjudicial.

Lujuria: Es la expresión distorsionada de una sexualidad sana. Es la mofa y el abuso de la inocencia de menores de edad o de la labilidad de personal subalterno que tiene que soportar la burla y la prepotencia del lujurioso. El límite de la lujuria, desde el punto de vista humanista, es causar daño a otro.

Envidia: Es el sufrimiento y dolor ante los goces y posesiones de otra persona. Es el deseo de que el otro no disfrute de lo que tiene y el anhelo de despojarle de los bienes o impedir que los siga adquiriendo. Es un sentimiento insolidario. El envidioso es inconforme y hace pública la idea de que el otro no merece poseer lo que tiene.

Con madurez, los creyentes deben orar por los individuos que conjuguen su vida con pecados capitales; los que no crean tienen que tolerarlos.

Serán indispensables muchas más oraciones y extrema paciencia para los casos especiales de pecadores que exhiben todos los vicios capitales. Son excepcionales pero existen y agreden a la sociedad.