Walter Spurrier

PDVSA de retirada

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La Superintendencia de Compañías declaró la disolución de Río Napo, compañía cuyos socios eran Petroamazonas y PDVSA y su actividad la explotación del campo Sacha, el de mayor producción. Petroamazonas es ya la operadora de Río Napo.

Este es momentáneamente el único campo en que Petroamazonas no cuenta con una empresa que le preste servicios con financiamiento. Sin duda, esto va a cambiar, y la operación de Sacha contará con los servicios de una empresa, la misma que tendrá que “invertir” de entrada una fuerte suma que entregará a Petroamazonas y acto seguido, ésta al fisco.

La operación es atractiva para una empresa de servicios, puesto que con lo deprimida que está la exploración petrolera a nivel mundial por los bajos precios, es una buena opción para tener equipos físicos y humanos ocupados. La “inversión” inicial es parte de los costos que Petroamazonas reembolsará. Por Shushufindi, Schlumberger entregó USD 1 mil millones.

En parte, se retira a PDVSA para obtener ese financiamiento. Pero también porque el acuerdo con PDVSA no resultó en un aumento significativo de la producción. Tanto así, que en la última etapa, la de mejores resultados, Petroamazonas estuvo a cargo de la operación. Este es el más reciente episodio de la retirada de PDVSA del país, ante los malos resultados. La hermandad bolivariana llevó al gobierno a entrar en una serie de acuerdos de orden petrolero con Venezuela, y este de Sacha fue uno de los peores. PDVSA recibió participación en un campo productivo que dejaba utilidades, y a cambio Petroamazonas recibió participación en uno de los campos de crudo pesado del Orinoco donde hace falta inversión de riesgo. Mal negocio.

Otro capítulo fue la búsqueda de gas en Puná, en que PDVSA inicialmente informó que había encontrado un yacimiento gigante; para evitar que reviente, lo taponó. Pero fue una interpretación errada, fruto del desconocimiento de la geología del golfo y no haber contratado ingenieros nacionales que la conocen. La operación fue abandonada.

También buscó el Estado evitar a los intermediarios petroleros, y Petroecuador contrató con PDVSA la entrega de crudo a cambio de combustibles. Pero PDVSA recurrió a intermediarios, que es la práctica internacional. Las autoridades nacionales abandonaron esta operación, es de suponer porque al hacer las cuentas, no resultaba conveniente.

Finalmente, el capítulo de la Refinería del Pacífico. También ahí, en el proyecto emblemático de la hermandad bolivariana, se está reduciendo la participación accionaria de PDVSA, que no habría venido aportando su cuota de los egresos. Si se llega a llevar a cabo la refinería, que sea con un socio que invierta y opere, y no un proyecto estatal que haga subir drásticamente la deuda externa.

wspurrier@elcomercio.org