Ana María Correa Crespo

Payasita intrascendente

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9 de May de 2013 00:02

Esta, amigos lectores es una columna de dimensionamiento y de carcajada de "payasita" (calificativo presidencial) intrascendente (calificativo mío) ante el poder que semana tras semana, lincha mediáticamente a variados personajes, con algunas predilecciones y fijaciones.

Como dicen, al pan pan, y al vino vino, empecemos. Cada vez que escucho al señor Presidente denostar, insultar, ironizar, adjetivar y burlarse con una sonrisa sardónica, francamente me causa risa. Sí, risa. Porque es un acto absolutamente innecesario de un poder omnímodo que invierte el propósito mismo que persigue, a saber, que el "payasito del día" sea olvidado y despreciado.

Veamos. Como reza la revolución ciudadana, a la prensa corrupta no la lee nadie. Peor a un articulista que semanal o quincenalmente publica una columna de 3 000 caracteres, que a decir verdad, es bastante más larga de lo que los ecuatorianos promedio están dispuestos a leer. Aceptémoslo, el rango de penetración es mínimo. Sí, por supuesto, el artículo circula en las redes sociales y en los miles de ejemplares escritos, es retuiteado con suerte unas cuantas decenas de veces, y así adquiere fama entre esa élite informada que es voraz consumidora endogámica de sus propios escritos y listo, fin de la historia.

Mientras tanto, el aparataje gigantesco y omnipresente de la Secom va tras de cada uno de aquellos payasitos intrascendentes, para que en la siguiente sabatina Correa los deje en la lona, en ciertos casos los rete a puñetes -a la usanza limeña de cierto embajador- y los transforme en títeres sin cabeza.

¿Para qué se dan ese trabajo que debe tomarles horas y horas de preparación señores de la Secom? ¿No dicen ustedes mismos que los periodistas de la prensa corrupta son ignorados? ¿No se dan cuenta que el espectáculo que montan es una suerte de comedia en la que un elefante trata de darse de golpes con un pequeño ratoncito que le ronda y no logra ni siquiera apuntarlo con habilidad por su peso e inmensidad? ¿No se sienten tremendamente frustrados ustedes mismos cuando siendo parte del Gobierno más poderoso de la historia republicana, tienen que dedicarse a tareas tan sosas como esa, mientras el país se debate en algo realmente importante como es dar el salto al futuro, transformar su matriz productiva y ser el "jaguar" que sus tecnócratas sueñan?

Oigo repetir mil veces que todo esto se hace a nombre de la "verdad". A ver, sincerémonos. ¿Cuál verdad? ¿No pasaron todos ustedes PhD por universidades extranjeras en donde les enseñaron que en la era posmoderna la verdad se deconstruyó? ¿Que no hay una sino miles de verdades relativas que deben convivir unas con otras? ¿Por qué aceptan ese ejercicio fútil? Firma: una payasita intrascendente