26 de January de 2011 00:00

Un paso en falso

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Carlos Larreátegui

La consulta popular convocada por el Gobierno representa claramente un paso en falso y amenaza con provocar la primera gran derrota política para Alianza País.

Debemos recordar que la simulación democrática de los populismos autoritarios del Siglo XXI exige mantener una tensión política permanente y movilizar a las masas para renovar la legitimidad de su Líder y alimentar la ilusión del cambio. Las múltiples consultas y elecciones promovidas por el Régimen han caminado en esa dirección, alimentando la falsa y peligrosa noción de que el Caudillo es imbatible en las urnas. Nadie puede negar que el Gobierno ha sabido manejarse con habilidad en estos años; no debería subestimarse, sin embargo, el factor suerte que ha sido determinante ni olvidar que la mesa estuvo servida para AP debido al desgaste y desprestigio de la política ecuatoriana. Los triunfos fáciles embriagan y conducen, con frecuencia, a la comisión de graves errores. Parecería que esta consulta nació de la borrachera del poder y que los gurús de la comunicación pasaron por alto sus consecuencias y costos.

Una consulta que plantea reformas a una Constitución aprobada hace apenas dos años y defendida a muerte por el Presidente y sus partidarios, resulta contradictoria. En el 2008 el Presidente Correa declaraba con fruición: “El Ecuador ha decidido un nuevo país, las viejas estructuras fueron derrotadas'Esta es la confirmación de esa revolución ciudadana que ofrecimos al pueblo en el año 2006” Por su parte, y con su habitual originalidad, Fernando Cordero defendía los errores jurídicos y conceptuales del texto constitucional así: “cuando los perros ladran, es señal que estamos caminando”. Se anunciaba con sonoras trompetas el inicio de una nueva que traería el “buen vivir” y la felicidad para los ecuatorianos.

La reforma constitucional que esta consulta plantea confirma el fracaso de Montecristi y la peligrosa dinámica de sondeos e imagen que impera a la hora de adoptar decisiones trascendentes. En todo caso, las evidentes divisiones provocadas al interior de AP confirman por enésima vez el carácter unipersonal de nuestro Socialismo del Siglo XXI. Con un poquito de retraso, esto ha sido confirmado también por algunos colaboradores emblemáticos del Régimen como Gustavo Larrea, Alberto Acosta o Manuela Gallegos. Entretanto, policías, militares, judiciales, indígenas, maestros, entre otros, han anticipado su oposición. A pesar de toda su popularidad e imagen el Gobierno sufre aislamiento y soledad.

Considero que la Sra. Pacari y la Corte Constitucional le harían un gran favor al Régimen si rechazan la consulta y evitan que esta acumulación de errores termine en una gran derrota política. De paso “proyectarían la idea” de que la Corte puede ser independiente y que aun se puede hablar de división de poderes.

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