Oswaldo Jarrín R.

Pases de guerra

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El heroísmo del soldado ecuatoriano se manifestó en el campo de batalla del Cenepa, no solo sobreponiéndose al rigor e inclemencias de la tupida selva montañosa de la Cordillera del Cóndor, de un terreno con graves pendientes, fangoso con permanente lluvia y un frío monzón en la noche que acrecentaban los obstáculos para el desarrollo de las operaciones de vigilancia, protección y desarrollo de las operaciones militares de defensa del suelo patrio.

Seis divisiones de selva del Ejército peruano, de la Quinta región Militar, con experiencia profesional realizaban sucesivos ataques con gran apoyo aéreo de helicópteros MI-8, aviones Camberra, Tucanos, Sukhoi y Mirage, a lo largo de la vertiente oriental de la Cordillera del Cóndor, teniendo como objetivo los destacamentos Teniente Ortiz y Soldado Monje posiciones estratégicas, entre los hitos 19 Cusumaza Bumbuisa y el hito 21 en la confluencia del Río Santiago y Yaupi, sin embargo los ataques peruanos se iniciaron más al sur, cuando una patrulla del Batallón de selva peruano N. 25, construía un helipuerto en la cabecera del Cenepa y fue arrasada por un escuadrón de Fuerzas Especiales ecuatoriano, que corto la aspiración de conquistar Tiwintza, que hasta terminada la guerra se mantuvo incólume con 700 efectivos.

Claramente se podía ver una aplicación de la estrategia de Sun Tzu, Baufre y especialmente de Giap, cuando los agrupamientos ecuatorianos lograron valerosamente cercar a las tropas peruanas, amenazarlas con cortar su línea de comunicaciones y abastecimientos y se podía aun aniquilarles con gran volumen de fuego de artillería. Fueron salvados por la disposición emitida para la separación de fuerzas que dirigía la Misión de Observadores Ecuador Perú MOMEP.

Para toda esta legendaria epopeya la Academia de Guerra del Ejército completo los orgánicos de las Unidades para el combate. destinando comandantes y estados mayores.

Han sido poco reconocidos y mencionados en los informes de guerra. Sin embargo, asesoraron a los comandantes, discutieron los cursos de acción, tradujeron la decisión de los comandantes en planes y órdenes, verificaron su ejecución e informaron permanentemente de la situación a los comandantes durante la conducción, recomendaron cambios y reorganizaron unidades.

El comando en la conducción militar, se forma indisolublemente del liderazgo y administración de las operaciones militares; es decir inteligencia, logística, personal, comunicaciones y guerra electrónica…, un nexo administrativo entre los comandantes y las unidades de combate.

Esta labor de actualización de la doctrina, con descripción de las funciones de los estados mayores fue un certamen oportuno y útil de la Academia de Guerra en la celebración del aniversario de la batalla del Cenepa.

Columnista invitado