Benjamín Rosales

Partidos políticos

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
23 de May de 2011 00:03

Luego del triunfo del pueblo ecuatoriano en la consulta popular, creo que como ciudadanos, debemos reflexionar sobre sus resultados y el proceso de maduración política que debemos recorrer para superar la penosa etapa de concentración de poder que venimos atravesando.

Es increíble como la propuesta presidencial fue perdiendo apoyo de la población, 45 días atrás las proyecciones más optimistas de opositores daban 10 puntos de diferencia a favor del Sí, 55% a 45%. El Presidente fue su principal contendor, causante de esa atronadora caída, ya que el pueblo rechazó sus intolerancias y actitudes dictatoriales. El generoso reparto de bienes y bonos, la intensa campaña mediática y activa participación de autoridades no fueron suficientes para mantener la amplia mayoría inicial a favor de propuestas de Alianza País. Algunas causas de esa debacle electoral fueron: la firme posición de la dirigencia indígena, errores gubernamentales como la expulsión de la embajadora estadounidense, cansancio ciudadano a la actitud desafiante de Correa, atropellos como el que se cometió contra el coronel Carrión y la campaña sobre inconstitucionalidad de opositores. En todo caso, el resultado abre perspectivas para fortalecimiento democrático.

Es hora de impulsar el restablecimiento de un sistema partidista en Ecuador. No hay sistema democrático viable sin sólidas organizaciones políticas, llámense movimientos o partidos. Analizando otros estados podemos deducir que las democracias que mejor funcionan no tienen muchos partidos, entre tres y cinco son suficientes. En Ecuador siguen existiendo organizaciones personalistas como el Pre, Prian o SP, que responden a un líder-dueño, mientras AP, que pretendió ser un movimiento renovador, está demostrando ser otro grupo caudillista mas; y no terminan de morir organizaciones de mediados del siglo pasado, como el PSC, ID o DP, que reemplazaron a los tradicionales partidos liberal y conservador, y que por concentrar poder en pocos líderes fueron estigmatizados por medios y políticos como “partidocracia”, perdiendo el favor popular.

Para que se fortalezca la democracia es necesario que se unan ciudadanos con responsabilidad y tendencia política similares. Entre los que se opusieron a la consulta podemos distinguir dos grupos diferentes, el uno de socialistas y ecologistas extremos, como Acosta, Larrea y Romo, entre otros; el segundo, más pragmático y centrista, al estilo chileno, entre los que estarían Viteri, Montúfar, Páez, Vera y Herrería.

Para el futuro democrático nacional sería muy positivo que esos dos grupos se comprometieran para formar sendas organizaciones políticas, sin intereses personalistas y con proyecciones a largo plazo.