Dennis Rodríguez

Lula y el PT evidencian la confusión de la ‘izquierda’ regional

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El desconcierto se ha instalado en la ‘izquierda de la parte sur de la región (léase neopopulismo). Y la confusión se pone en evidencia en sus más recientes actuaciones y pronunciamientos, así como en las tundas que ha recibido en recientes procesos electorales.

La debacle del Partido de los Trabajadores (PT) en los comicios seccionales del domingo 2 de octubre en Brasil, con su líder histórico Lula da Silva como principal damnificado del revés, confirma el retroceso de una tendencia política que solo trajo el caos y atizó la confrontación social. Una corriente que, si se analiza a la luz de sus resultados, ha sido devastadora para los países en los cuales ha plantado su bandera (roja o del color que sea).

La debacle electoral del cada vez menos carismático Lula da Silva y del PT, en medio de un clima de violencia que segó la vida de unos 20 candidatos, permite advertir la reacción de la sociedad civil. Queda claro que esta se hartó de los reiterados escándalos de corrupción, del despilfarro, de las prácticas abusivas que han permitido saltarse la Constitución, las leyes y reglamentos, así como de la farra continua en el poder, que han sido los sellos de la ‘izquierda tropical’.

También queda claro que en los países en los cuales los tribunales de justicia mantuvieron su independencia, como son los casos de Brasil y de la Argentina, la reacción ha sido más contundente.

En los Estados en los cuales los neopopulistas tienen bajo su control las cortes, pareciera por ahora impensable una salida del ‘universo paralelo’ y del caos creado por un esquema político, que una vez más ha fracasado pero que se resiste a dejar el poder y que habla de conspiraciones regionales o mundiales.

Los cargos judiciales que afrontan Lula da Silva, en Brasil, y Cristina Fernández de Kirchner, en la Argentina, debieran servir como el ‘espejo’ en el cual debieran mirarse sus aliados y coidearios políticos de la región que aún disfrutan de las mieles del poder. ¿Lo harán a tiempo? Es poco probable.