Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
19 de May de 2011 18:18

El sábado de la consulta, el resultado presentado por la encuesta a salida de urna de Santiago Pérez no nos sorprendió debido a la intensa campaña presidencial realizada, pero mi mujer y yo cambiamos a una película para no ver, por la molestia que nos causa la penosa manera como Rafael Correa y sus ad láteres utilizan la tarima en bailes, cantos y payasadas que desdicen de la majestad presidencial y la autoridad que representan.

Temprano en la mañana del domingo vi mensajes en mi teléfono y comencé a enterarme, como muchos de ustedes, no solo de la estrecha diferencia entre el Sí y el No en casi todas las preguntas, sino que el pueblo habría rechazado más de una pregunta, y que en 11 provincias se había votado en contra de las propuestas presidenciales. La algarabía en la tarima y las prepotentes, y altisonantes declaraciones del Primer Mandatario se habían silenciado pasadas las diez de la noche para dar paso a preocupación y sorpresa en las filas oficiales.

¿Qué pasó con la encuesta de Pérez? Algunos dicen que todo fue una pantomima bien programada, pues el Gobierno con tan amplio uso de encuestas, debía saber mejor que nadie las perspectivas de los resultados, y se los pretendía manipular. Otros opinan que Pérez, a pesar de su experiencia, no hizo una muestra suficientemente amplia o esta no fue técnicamente realizada; para ahorrar gastos e incrementar ganancias. Dudo que este encuestador haya querido burlarse del Presidente. Es importante que se realice una efectiva investigación, pues la credibilidad presidencial y de los medios estatales está en juego y este trabajo tan mal hecho, ha sido pagado con recursos de todos nosotros. Una posible explicación de este aparatoso fiasco es que algunos encuestados que votaron negativamente, por miedo a abusos gubernamentales, hayan mentido en sus respuestas.

Lo cierto es que la precipitada celebración de Alianza País el sábado 7 en la tarde fue una ridícula farsa y el papelón presidencial nos ha avergonzado a los ecuatorianos. Observadores internacionales del proceso electoral han advertido, con evidente sentido común, que los actores políticos deben considerar como reales solo los resultados totales o conteos rápidos técnicamente realizados. ¿No debieron advertirle eso al Presidente sus asesores? O será que la intolerancia del Mandatario ha llegado a tal nivel que ya ni sus cercanos colaboradores se atreven a aconsejarlo, o si lo hacen, no los oye.

Esperamos sinceramente que el bochorno que sufrió Rafael Correa la noche de la consulta popular le sirva para meditar y que en el futuro no actúe con tanto atolondramiento e irreflexión, aunque expertos consultados crean que nuestra esperanza es infundada y muy improbable.