Diego Pérez

Panem et circenses

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20 de November de 2011 00:05

Y ustedes que creían que el populismo era un invento de los tiempos posmodernos, ja. Y ustedes que creían que eso de tenernos dopados a punta de televisión y radio y de mantenernos contentos con los dineros públicos era un invento de las biorrepúblicas bolivarianas y peronistas, je je. Eso les pasa por andar enchufados a las cadenas nacionales y a los enlaces por la patria. Eso les pasa por andar usando a mansalva la tarjeta de crédito sin preocuparse por la educación de sus hijos. Eso les pasa por andar cobrando las quincenas y andar gastándosela en productos suntuarios gravables con todo tipo de impuestos. Eso les pasa por andar cobrando bonos y subsidios.

Por supuesto que los romanos –mucho antes de que el mal comprendido Berlusconi se dedicara a organizar aparatosas orgías para fines benéficos- ya nos habían ganado la mano con largueza. En los primeros tiempos de la era cristiana los gobernantes romanos refinaron el arte de mantener entretenida a la población con dineros públicos y, ni qué decir tiene, sin rendirle cuentas a nadie. Ya los viejos césares –antepasados tan caros de nuestros gobernantes contemporáneos- descubrieron los inmensos poderes de entretenimiento de la distracción de la población y sus siempre convenientes efectos de letargo político. Algo así como la fórmula secreta para el atontamiento social. Nuestros nuevos césares simplemente han adaptado las viejas mañas a los tiempos que corren, con la generosa ayuda de las tecnologías de vanguardia y con fuertes dosis de perversidad.

Para empezar, los romanos nos madrugaron en cuestión de decretar puentes. A efectos de potenciar la diversión, solían dividir los días entre aquellos en los que era lícito trabajar y aquellos en los que era prohibido hacerlo, para no ofender a los dioses. Entre celebraciones por esto y por aquello (y en especial por los días que los emperadores instituyeron para que la población les rinda culto y sometimiento) en tiempos de Claudio Roma tenía 159 días feriados al año. Marco Cornelio Frontón, célebre abogado y orador, comentó entonces que "El éxito del gobierno depende tanto de las distracciones como de las cosas serias. Descuidar los asuntos serios acarrea el mayor detrimento; descuidar las distracciones, la mayor impopularidad. Las entregas de dinero son deseadas con menos avidez que los espectáculos”. (Citado por Robert Hughes) Según el mismo Hughes los tres espectáculos más populares eran las carreras de caballos, el teatro y, por supuesto, las luchas de gladiadores.

Así que, damas y caballeros, el show debe seguir. Pónganse cómodos y reserven sus localidades. El milenario espectáculo está por continuar y, según dicen las encuestas de opinión, va para largo.