Jorge León

Palestina-Israel un solo Estado

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29 de agosto de 2014 00:00

Es caricaturesca la situación actual de un potente Israel, que reitera que es su último recurso una cada vez última matanza para terminar con la última amenaza de una resistencia que considera indebida. Israel dispone del apoyo sin restricciones de EE.UU., armas, dinero y justificaciones; los votos y lobby judíos pesan tanto como la geopolítica. Europa calla o, aunque crítico, su apoyo es decisivo.

Al frente, el bando de los dominados no puede sino poner zancadillas, chillar, lanzarse a belicosidades desesperadas; sería peor derrota el simple silencio. Pone los muertos y prepara mártires que se cuentan en miles, mientras Israel suma decenas y clama venganza.

Ahora, sorprende que los palestinos tengan subterráneos para acceder al mar, para así armarse o proveerse de todo. Es lógico que haya respuesta ante una injusticia creciente de un Israel que se funda y consolida privándoles territorio, que les arrincona, les divide, quita recursos vitales (agua..), les vuelve sin futuro.

Hay dos realidades mutuamente inadmisibles e inviables. Israel que crea para los palestinos la imposición y exclusión de la que fueron objeto los pueblos judíos. Más, con el imperdonable Holocausto justifica la idea que no puede ser criticado, que su abuso de poder es necesario. Aún más, en continuidad de la invención de ser un “pueblo elegido”, convence a los suyos de una superioridad israelí que todo permite, incluido avasallar. A su vez, los palestinos se enceguecen al no admitir la inevitable existencia de Israel. Dos cegueras que alimentan odio mutuo y justifican a los fanáticos religiosos y radicales violentos israelíes y palestinos. Cada ataque convierte a la religión en el último refugio y a los radicales en defensa necesaria, legitima la “guerra santa” musulmana y el “destino manifiesto” judío para conquistar (implantación de colonias) y anular las propuestas de paz.

Así, ni el poderoso Israel es viable ante la eterna amenaza de los vecinos ni Palestina lo es, sin espacio, recursos o la salida al mar para todos, fraccionada, disputando el derecho a ser. Israel no podrá tener seguridad si Palestina no es viable. El único camino, una vez que los odios se atenúen, no ahora, es formar un solo Estado. Los israelíes y palestinos que algo de esto han propuesto son rechazados, pero la razón vendrá con el tiempo. Por ello, si hay Estados y organizaciones que realmente buscan una salida honorable al conflicto, deben exigir el indispensable Estado Palestino, como primer paso, y una afirmación social, económica y cultural palestinas, para que en otras condiciones pueda negociar un Estado no unitario, multicultural, no-confesional, con Israel. Esta debería ser una causa internacional. La ONU debería cumplir un rol de mediadora; otros países (Europa, Canadá..) aportar a la causa y ganar el apoyo de algunos países árabes. Occidente hizo causa común para crear Israel, ahora es el turno de Palestina e Israel, en una nueva historia con victoria compartida, la de la paz que puede permitir luchar por otras utopías sociales.