Columnista Invitado

Los países pobres y los refugiados

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Jorge Moreira Da Silva
Project Syndicate

La guerra en Siria puso de manifiesto la necesidad de mejorar la gestión de los flujos de refugiados en tiempos de crisis. Hay una cuestión particularmente preocupante: es posible que los países pobres estén pagando un alto precio indirecto por los esfuerzos que hacen los países ricos.

Los datos muestran que una parte sustancial de los costos asociados con el ingreso de refugiados y solicitantes de asilo en algunos países europeos se contabiliza como ayuda oficial al desarrollo (AOD), la medida que usa el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE para hacer un seguimiento del gasto en ayuda internacional. Esto deja menos AOD disponible para iniciar, mantener o ampliar proyectos de desarrollo económico en los países pobres.

En 2015, los países de la UE miembros del CAD gastaron USD 9700 millones de sus presupuestos de AOD para atender a aproximadamente 1,2 millones de solicitantes de asilo dentro de sus fronteras. En comparación, el gasto en AOD de aquellas naciones en Siria, Afganistán, Somalia, Sudán del Sur y Sudán (primeros en la lista de países de origen de esos solicitantes de asilo) ascendió a USD 3200 millones. La regla que permite presentar como AOD los costos de los programas de refugiados en el país donante se introdujo en las Directivas de Información Estadística del CAD allá por 1988. Al principio, pocos donantes la aprovecharon. Pero entre 2010 y 2015, la cuota del total de AOD presentada como gasto en el país donante creció a más del triple, de 2,7% a 9,1%.

El CAD está trabajando para fijar reglas más claras sobre el uso de AOD para cubrir costos de atención a refugiados en el país donante; en tal sentido, hemos creado un grupo temporal de trabajo sobre refugiados y migraciones para evaluar la adecuación en modo, tiempo y lugar del uso que hacen los donantes de sus fondos de ayuda. Esperamos comunicar los resultados de este trabajo alrededor de julio.

La crisis en Siria concitó la atención internacional sobre los flujos de refugiados y las necesidades humanitarias asociadas, lo cual es positivo. Pero los sirios son sólo una pequeña fracción de los más de 21 millones de personas de todo el mundo que el ACNUR considera “refugiadas” (además, categoriza a más de 65 millones de personas como “desplazadas a la fuerza”). Hoy los solicitantes de asilo en Europa son los más visibles, pero la mayoría de los refugiados (más del 86%) permanecen en países en desarrollo, cerca de aquellos de los que huyeron. Uganda, por ejemplo, recibió más refugiados de Sudán del Sur en 2016 que la cantidad total de migrantes que cruzaron el Mediterráneo hacia Europa en ese período.

Cada día, 40 000 personas se ven obligadas a huir de guerras y persecuciones; muchas más dejan sus hogares en busca de un futuro seguro y digno.