León Roldós

Más paciencia que la de Job

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El cristianismo, el judaísmo y el islam lo reconocen como el profeta de la fidelidad a Dios, porque soportó pruebas y sufrimientos, sin romper esa fidelidad. En lo terrenal nadie debe “endiosarse”, ni ser “endiosado”. Debe haber respeto, disciplina y aun jerarquías, pero a nadie puede imponérsele, sobre la verdad, su libertad y dignidad, una condena a que no reaccione, que guarde silencio, porque en caso contrario será castigado. El sometimiento al silencio, sería una forma de servilismo.

Ante un pedido de rectificación, por la vía del Ministro de Defensa, del vicealmirante Ángel Sarzosa, entonces comandante general de la Marina, el pasado mayo del 2016, por una información equivocada que le habían dado al presidente Correa y que este la hizo pública en la sabatina del 14 de mayo del 2016, la respuesta inmediata del Presidente fue “Yo no voy a ponerme a discutir con mis subalternos”.

Pasaron las semanas y el 22 de junio, en evidente represalia, lo cesó en el cargo. El 24 de junio, el Presidente fue tajante al expresar que no se puede permitir que “subalternos”, pidan aclaraciones o explicaciones.

Atrás de lo expresado por el presidente Correa, contra supuestas discriminaciones –no ciertas- en los liceos navales, también es evidente que están las diferencias con el personal militar por la ilegal e ilícita pretensión de privarle al Issfa –la institución de la seguridad social de las Fuerzas Armadas- de más de USD 41 millones esenciales para sus prestaciones, que le ingresaron legal y lícitamente por la compraventa de los terrenos de Los Samanes en Guayaquil, el año 2010.

Como que se piensa que la tacha de “subalternos”, a los mandos militares, y la imposición de que solo deben cumplir órdenes, podría llevar a un allanamiento a esa pretensión. Y la irritación se acrecienta porque se denuncia atrasos en transferencias al Issfa por USD 392 millones, la no liquidación final de lo que debe pagárseles a los familiares de 22 miembros de las Fuerzas Armadas fallecidos el 15 de marzo del 2016, en una tragedia aérea, y meses de que no se reúne el Directorio del Issfa.

Difícil será que los mandos militares se allanen a perjudicar a sus compañeros de armas y sus familias, de lo que se convertirían en responsables personales y pecuniarios.

Fue impactante la entereza de la reacción del personal naval, cuando a dos días de la separación de Ángel Sarzosa, desafiando veladas amenazas de sanciones por indisciplina, en el propio recinto militar de la Comandancia, se le rindieron honores y se le despidió con aplausos.

En la cuenta oficial de Twitter de la Marina se registró “La calle de honor es para marinos valientes que entregan su vida a la institución y zarpan de ella con honor”. Así calificaban la actuación de Sarzosa.