Oswaldo Jarrín R.

Desestabilización política

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Una hipótesis que se cierne sobre el desatino gubernamental, en cuanto a atacar a las FF.AA. sobre un contrato de compraventa perfectamente elaborado, del cual se deriva perniciosamente en pretender reajustar sueldos y pensiones de los militares, es que la trama de este episodio es una respuesta a la crisis que vive el país en donde la única alternativa sería una precipitación sobre las bayonetas, como un connotado editorialista lo señala.

Sin embargo, el síndrome de la falsa victimizción debe partir de la realidad objetiva de hechos, lo cual indica que se optó por la estrategia de Sun Tzu, en forma errada. Atacar en donde se supone que no hay defensa, porque según la estratagema el Ministro de Defensa siendo representante político, estratégico y legal de las FF.AA. presentó argumentos en contra de las FF.AA. y del Director Ejecutivo del Issfa, miembro del Consejo Directivo del cual el mismo Ministro preside. Sus argumentos fueron similares a la contraparte, daba prioridad en su defensa a los intereses del partido gubernamental.

Este indigno papel del representante institucional, se reforzó con el artificio de que los militares son obedientes y no deliberantes, obviamente sin el Ministro de Defensa, se pensó que el Alto Mando no sería capaz de presentarse públicamente y rechazar las maniobras gubernamentales, aunque ese hecho les haya costado la destitución, que fue cumplida disciplinariamente y con ejemplar respeto a la Constitución.

El sobreprecio pagado en el mentado contrato de compraventa de terrenos de los Samanes, fue el tirabuzón que daría paso a provocar un enfrentamiento civil militar, además del enfrentamiento al interior de las FF.AA., entre tropa y oficiales, entre activos y pasivos, llegándose a soliviantar a la tropa diciendo audazmente ¡Soldados rebélense!

La homologación de sueldos y pensiones, obviamente que se debió a un decreto ejecutivo del Gobierno anterior, pero lo que no se quiere reconocer es que fue parte de un proyecto de reestructuración de las FF.AA., en el cual uno de sus cinco ejes fue el bienestar personal, considerando la miseria de emolumentos que se entregaba al personal militar.

Desde el 2006, con un incremento del 10%, se inició la homologación salarial programada en el decreto ejecutivo que iría hasta el año 2010. Sin embargo, el presidente Correa, en el 2008 aprobó el aumento de sueldo para militares (La Hora, 23 junio 2008), con la reducción del periodo hasta el 2009 y el consecuente nuevo incremento de sueldos.

Complementariamente, el entonces vicepresidente Lenin Moreno, ratifica la homologación salarial en 2013, en ceremonia especial con la participación de la Ministra de Defensa, porque, como se dijo, son actores fundamentales e imprescindibles que garantizan la paz, por lo tanto sin caer en la provocación se debe defender constitucionalmente a las FF.AA.