Milagros Aguirre

No las dejen solas…

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Esta es una carta abierta. Carta abierta a quien tenga la sensibilidad suficiente para salvar uno de los proyectos sociales más importantes que ha tenido la provincia de Orellana. Casa Paula está a punto de cerrar sus puertas por falta de recursos económicos. Y eso es grave.

En la Amazonía ecuatoriana, como en otras provincias del país, siete de cada 10 mujeres han vivido algún hecho de violencia y tres de cada 10 niños, niñas y adolescentes, viven o han vivido algún tipo o forma de violencia sexual o son víctimas de la violencia entre sus padres y en sus hogares.

En ese contexto, en noviembre de 1998 se crea, en la ciudad de Coca, la Fundación Ayllu Huarmicuna y su Casa Paula, para responder a las mujeres y sus hijos e hijas, víctimas de la violencia. Promover la prevención, tratamiento y erradicación de la violencia intrafamiliar y de género han sido sus objetivos.

La Casa Paula es una de las cinco casas de primera acogida en el país. En ella se brindan servicios sociales y legales; servicios de acogida en donde se salvan vidas a mujeres cuya vida está en peligro como consecuencia de la violencia; se apoya a las mujeres con servicios psicológicos y legales. En Casa Paula, de verdad, se salvan vidas de mujeres y sus hijas e hijos y es, hasta ahora, el único mecanismo en Orellana para prevenir el feminicidio.

En esta casa todos los servicios ofrecidos son gratuitos. La Casa, en los últimos años, contaba con el financiamiento del Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos de Ecuador y del Gobierno Provincial de Orellana, a través de un proyecto de fortalecimiento de centros de atención el país. Estos recursos se utilizan para garantizar los servicios básicos a las personas residentes. Sicóloga, abogada y trabajadora social asisten a las mujeres diariamente.

La Casa se va a cerrar por falta de recursos económicos. ¿Dónde van a acudir las mujeres maltratadas, golpeadas, víctimas de la violencia intrafamiliar? ¿Quién las va escuchar y ayudar a crear herramientas interiores contra el abuso, la prepotencia, las consecuencias del alcohol sobre sus verdugos? ¿Quién se ocupará de los niños y niñas víctimas de abuso sexual que encuentran en Casa Paula brazos abiertos, comida, albergue y tratamiento?

Cerrar Casa Paula no es responsable. Una sociedad debe defender sus pequeños y grandes logros. Casa Paula ha atendido día y noche a una población vulnerable, necesitada de atención y de cariño. ¡Cuántas mujeres y cuantos niños han llegado ahí necesitados de acogida, afecto, ayuda, asesoría legal, apoyo… ¿Qué ministerio, entidad, departamento, subsecretaría, se va a hacer cargo de ellas?

Señora Ministra de Justicia, mujeres autoridades del cantón y la provincia, gentes de buena voluntad. ¡Unan esfuerzos! No dejen que Casa Paula cierre sus puertas. Ustedes conocen la realidad de muchas mujeres amazónicas. No las dejen solas…!apoyen a Casa Paula!