Ana María Correa Crespo

La oposición y sus tareas

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
26 de May de 2011 00:03

Sin duda la oposición sale fortalecida del último proceso electoral. Al Gobierno en más de un sentido le salió el tiro por la culata con la consulta. Para comenzar en la izquierda multiplicó las "oposiciones" y activó varias semillas de disidencia, que hasta el momento se encontraban frágiles pero inactivas. El ímpetu de campaña les dio oportunidad de articularse y gasolina para sus críticas al régimen.

A los movimientos del centro, Correa también les dio oxígeno político. Con resultados modestos, ellos intentaron hacer una agenda mínima de oposición al Gobierno desde la Asamblea Nacional, pero esto los puso en alerta roja y les permitió reforzar su agenda, activar su base de apoyo, y refrescar su propuesta comunicacional.

Esta consulta popular además por primera vez despertó una forma más lúdica y mordaz de combatir al correísmo que los discursos académicos y los análisis plagados de miedos y amenazas. Pero la disección de las preguntas en este proceso electoral no puede conducirnos a la conclusión apresurada de que el rechazo al Gobierno ha aumentado o que en una futura contienda se repetirá el escenario.

Esta vez, ni toda la oposición junta –aún si se hubieran evitado odios y mezquindades– pudo alcanzar los méritos logrados por el propio Presidente para el deterioro del sí y su pírrico triunfo. Fueron las demandas interpuestas a los periodistas, las encarcelaciones, la insultadera oficial a Parra, la pelea con Corral y las incesantes cadenas difamatorias las que convirtieron a Correa en el gran director de su propio declive.

Por eso el que los méritos de los resultados sigan estando del lado de los errores y meteduras de pata del Gobierno, debe forzar a la oposición a un autoanálisis sobre la construcción de una alternativa real y viable para las elecciones presidenciales del 2013.

La defensa de las libertades básicas y el rechazo a la intervención en la justicia fue un primer elemento aglutinador, a pesar de que muchos de los actores del No estuvieran renuentes a aceptar coincidencias por motivos ideológicos.

Pero no bastará con aguardar pasivamente los exabruptos presidenciales o la mordaza a la prensa que seguramente vendrá contra viento y marea. Hay que asumir las lecciones del proceso e ir más allá. Ya esta elección probó que a pesar de la delicadeza y complejidad de temas, los ecuatorianos distinguimos y somos mucho más receptivos a una propuesta positiva y alegre, que a profecías desastrosas.

Por eso la oposición debe empezar a construir referentes positivos al tiempo de combatir arbitrariedades y atropellos. La bonanza económica que continuará y el Gobierno que no concederá, son elementos lo suficientemente desafiantes como para no sentarse en los laureles a esperar.