Jorge León

Votos, clases medias, trabajadores

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 2
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 14

Las elecciones apasionan por la competición entre candidatos y sus resultados. Poco interesa, en cambio, por lo que expresan de los cambios que vive la sociedad.

Las elecciones parciales en EE.UU. pueden ser un ejemplo. No abordamos a los malos resultados del P. Demócrata, por la abstención de sectores pensantes y demócratas decepcionados con Obama; otra vez, esta sanción del sector políticamente más elaborado favorecería al sector más de derecha. Vemos otros aspectos.

Los cambios económicos con la mundialización llevaron a que empresas de las clásicas de la era industrial, como las del automóvil, se desplazaran a sitios que ofrecían ventajas para su producción y así ganar competitividad, mantener o ganar mercado. China salió así aventajada. En cambio, zonas del norte se des-industrializaron y sus trabajadores vivieron el desempleo. Detroit, floreciente ciudad automotriz, estuvo por declararse en bancarrota, sus habitantes migraron, quedaron barrios enteros casi abandonados, calles con negocios cerrados.

También las clases medias terminaron afectadas por estos cambios. No necesariamente por desempleo, sino porque su alto nivel de vida, su “sueño americano”, se limita. No está garantizado ganar peldaños en la jerarquía social, un nivel de vida floreciente y seguro a largo plazo. Sus proyectos de vida pueden decrecer, sino asemejarse al sector popular.

El gobierno de Obama tiene a su haber el crecimiento constante del empleo y de las exportaciones, varias de las empresas de EE.UU. recuperan competitividad y regresan porque ya no basta para esto tener mano de obra barata afuera. La educación de EE.UU. que estuvo deficitaria en varios aspectos ante Europa o Japón al nivel técnico mejora. Pero ello no bastó para ganar electorado, al contrario lo ha perdido, incluido en las zonas y con los sectores sociales, justamente obreros industriales y clases medias, ha fue normalmente la base social de apoyo del P. Demócrata. Gana en cambio el P. Republicano, sobre todo mentalidades conservadoras que ven amenazado el “sueño americano” por la pérdida de peso de EE.UU. en el mundo. Con la inseguridad así, el chauvinismo y conservadurismo se potencian.

Tercero, las élites latinas están mutando del P. Demócrata al Republicano, como una afirmación de mayor identidad con los EE.UU. Ya no es excepcional que migrantes recientes desconfíen del P. Demócrata y simpaticen con el discurso conservador pensando que es garantía de futuro.

Estos cambios modifican las adhesiones partidarias en EE.UU. y pueden legitimar una era conservadora que en el candente mundo actual, podría llevarnos a una afirmación belicosa, como fue costumbre ayer. El conservadurismo crece y nos dan un panorama más bien sombrío al nivel mundial para el futuro, ya lo vemos a la obra en Oriente Medio y un poco en todas partes en que se deshacen los logros sociales del siglo XX.