Vicente Albornoz Guarderas

Ah, cuando crecíamos...

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Sí,en el pasado hubo épocas en las cuales la economía crecía. Y estamos hablando de épocas no tan lejanas, incluso de épocas en las que el precio del petróleo era más bajo que el actual, épocas en que la economía crecía porque las inversiones privadas la hacían crecer, épocas en que la pobreza caía y la desnutrición se reducía. Épocas en que el país progresaba.

Es más, en períodos de bajos precios del petróleo el PIB creció más que cuando los precios eran altos.

Resulta que entre 2001 y 2006, cuando el barril estuvo en promedio a USD 31,5, la economía ecuatoriana creció al 4,8%. Mientras tanto, entre 2007 y 2015, cuando el precio del barril estuvo en USD 76,2, la economía creció al 3,8% anual. En otras palabras, crecimos más rápido cuando el petróleo estaba casi a la mitad. Y como la caída del precio nos sorprendió sin ahorros, en el 2015 la economía hasta se contrajo.

O sea, de poco sirvió tanta bonanza. Es decir, nos farreamos el segundo ‘boom’ petrolero. En resumen, qué vergüenza.

Porque el crecimiento económico es bueno para todos los ecuatorianos. Por ejemplo, en los años de mayor crecimiento (y de bajos precios del petróleo), la pobreza cayó bastante más rápido que en los años de menor crecimiento (y cuando el precio del barril era más del doble).

Entre 2001 y 2006, en los años de precios del petróleo relativamente bajos, la pobreza cayó a un ritmo anual de 3,5 puntos por año. Mientras tanto, entre 2007 y 2015, cuando tuvimos los precios más altos de la historia, la pobreza cayó a un ritmo de 1,6 puntos anuales.

Dramático: crecimos más y combatimos mejor la pobreza cuando el barril estaba barato. Y cuando el barril subió, crecimos menos y fuimos menos eficientes reduciendo la pobreza.

¿Cómo se puede explicar esa aparente contradicción? Pues está relacionada con las causas del crecimiento económico, porque cuando éramos pobres y el petróleo no era tan caro (entre 2001 y 2006), la única locomotora que impulsaba el crecimiento era la inversión privada. Obviamente, eso ocurría porque los gobiernos de la época no les hacían la vida imposible a las empresas y gracias a ese “detalle” las empresas invertían y generaban puestos de trabajo para personas de bajo nivel educativo que, gracias a esos empleos, salían de la pobreza.

Por su lado, cuando fuimos nuevos ricos (2007-2014), las empresas bajaron sus inversiones y el sector público se convirtió en el motor de la economía y en el creador de empleos. El problema es que los empleos que genera el sector público no son para obreros, sino para burócratas, para profesionales que no precisamente salen de la pobreza sino que mejoran sus ingresos al conseguir su puestito. Y así, el crecimiento dejó de sacar a la gente de la pobreza. Y encima ese crecimiento fue menor. Y todo con un altísimo precio del petróleo, en una gran farra que ya se acabó.