Enrique Ayala Mora

La unidad de Pachakutik

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Por dos décadas, el Movimiento Pachakutik tiene presencia en el Ecuador. Se fundó a mediados de los años noventa como una expresión de la insurgencia indígena que caracterizó a esa década y ahora es una de las destacadas instituciones política del país.

El Movimiento Pachakutik se ha ubicado en la izquierda, con propuestas que han juntado las antiguas consignas de justicia social, distribución de la riqueza, lucha contra el capitalismo, con la demanda de reconocimiento de los derechos colectivos indígenas, especialmente la educación bilingüe y de un Estado plurinacional. Ha tenido presencia parlamentaria, con un promedio de legisladores que ha ido de cuatro a ocho.

Ha tenido a veces cuotas en el Ejecutivo. La más importante fue la presencia en el gabinete de Lucio Gutiérrez. Se separaron cuando el presidente dio un ‘giro a la derecha’ y pactó por unos meses con sus adversarios socialcristianos.

La participación electoral de Pachakutik le ha traído consecuencias diversas. Su apoyo a Gutiérrez le dejó un saldo negativo, pero sus candidaturas a los organismos seccionales le han permitido mantener una base rural importante, sobre todo en ciertas provincias de la Sierra y de la Amazonía. A nivel nacional, el movimiento ha mantenido alianzas con las fuerzas de izquierda, como el Partido Socialista, el MPD y grupos sin registro electoral. En la pasada elección participó en la unidad de la izquierda con Alberto Acosta como candidato presidencial.

Pero más allá de su presencia en los procesos electorales, Pachakutik ha sido la expresión de movimientos sociales, especialmente de la Conaie a nivel nacional y de instituciones como el Ecuarunari a nivel regional. Desde luego que el movimiento convoca a otros sectores, aparte de los indígenas. Así debería ser. Pero no cabe duda de que las organizaciones indígenas son su columna vertebral y su referente programático.

En tiempos de calentamiento electoral ha surgido una discrepancia entre la estructura política de Pachakutik y las organizaciones indígenas respecto del ámbito de las alianzas para las futuras elecciones. Mientras para la Conaie y Ecuarunari el acuerdo debe ir de la izquierda a el centro, la actual dirección del movimiento propone una unidad más bien confusa que, a ratos, parecería tratar de incluir al menos una parte de la derecha, aunque eso no se ve posible.

La unidad es necesaria no solo por razones internas de Pachakutik, sino por el país todo. Pero debemos advertir que esa unidad tiene poderosos enemigos, sobre todo en el poder. Quienes tenemos motivos para apreciar a Pachakutik debemos apoyar el diálogo y los acuerdos para que den paso a los consensos necesarios, de modo que un Pachakutik unido participe activamente en la gran alianza progresista que pide el país en estos momentos.

eayala@elcomercio.org