Thelma Mejía

El periodismo en Honduras

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Era de madrugada, cuando el 19 de octubre el periodista Ricardo Matute, del noticiero matutino de la Corporación Televicentro, cubría su fuente de sucesos en San Pedro Sula, una de las ciudades más violentas de Honduras.

Se enteró del volcamiento de un vehículo y llegó el primero al lugar del accidente, desconociendo que los jóvenes involucrados eran miembros de una poderosa mara (pandilla), que lo hirieron y trataron de secuestrarlo.

Al ver el automóvil volcado y sus cuatro ocupantes dentro, que solo después supo que eran pandilleros, Matute decidió llamar a emergencia para auxiliarlos, pero estos reaccionaron con violencia, le dispararon y obligaron a subir al vehículo de noticiero, junto al camarógrafo y al conductor.

Otros periodistas, que patrullan en conjunto cada noche por las calles de la ciudad, vieron el secuestro y persiguieron al vehículo hasta que los pandilleros chocaron y huyeron. Sin ese “rescate” los tres hombres muy probablemente habrían sido asesinados, porque los delincuentes ya habían identificado a Matute y no suelen dejar cabos sueltos.

Matute, integrante de la llamada Patrulla Nocturna del canal TV5, resultó herido en el cuello con un arma Ak-47. Los periodistas lamentan que el hecho se produjo cerca de una brigada militar y pese a que ellos pidieron ayuda, los uniformados no respondieron.

“Es que el Estado no nos protege, más bien nos agrede”, dijo a IPS un reportero bajo anonimato. Ahora el joven reportero de Televicentro, la principal corporación mediática de Honduras, está acogido a un programa de protección del Estado, bajo la nueva Ley de Protección para defensores de derechos humanos, periodistas, comunicadores sociales y operadores de justicia.

A la conocida como Ley de Protección, vigente desde hace menos de un año, se acogieron ya unos 10 periodistas. Matute se amparó en el programa de protección después que al día siguiente del incidente las autoridades difundieron un video de los pandilleros que le atacaron, captados por una cámara de seguridad de la zona. Eran integrantes de la Mara 18 y portaban fusiles AK-47 y AR-15.

Esa pandilla y la MS-13 son las dos mayores maras de Honduras. La primera es la más violenta de las dos y ambas se han repartido importantes centros urbanos del país para sus operaciones de “sicariato (asesinato por encargo)”, narcomenudeo, secuestros, lavado de activos y extorsiones, entre otros delitos.

De ahí que las autoridades recomendaran a Matute acogerse al programa de protección y abandonar su trabajo, pues al ser difundido el video, los pandilleros se sintieron expuestos y podían actuar en su contra por represalia.

La joven periodista Mailing Coto, que patrullaba con Matute, detalló cómo reportear dejó de ser “normal” en Honduras para convertirse en un oficio peligroso.