Sebastián Mantilla

El informe a la Nación

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El Presidente de la República acaba de presentar, este domingo 24, el informe de labores ante la Asamblea Nacional. En lugar de parecerse a un informe como tal, lo dicho por Rafael Correa se asemejó a una sabatina, aunque, valga decir, mucho más larga y cansona.

No fueron palabras para informar sino para convencer. De ahí que todo lo dicho por el Presidente haya tenido como intención volver incuestionable todo lo hecho por su Gobierno. Algo así como colmar de poder y autoridad a su discurso, sin importar cuán ajeno o lejano se pueda estar de la realidad.

Solo así se entiende que se diga que todo está muy bien. Que el manejo económico es el correcto. Que el país crece más que el promedio de la región. Que la pobreza y la desigualdad están bajando…

No obstante, cuando se analiza con detenimiento y profundidad se puede corroborar que esto no es así. Si el manejo económico fuese impecable, difícilmente se hubieran tenido que tomar las medidas económicas que este Gobierno ha aplicado hasta el momento. Subida abrupta de los aranceles. Excesivo endeudamiento público. Reducción sustancial de la inversión pública.

Sobre los niveles de crecimiento, no sé si deberíamos sentarnos a festejar con los anuncios que hace el presidente de la República. De acuerdo con la Cepal, América del Sur proyecta para el 2015 una tasa de crecimiento cercana a 0%. Cuando Correa menciona que estamos sobre la ­media regional, ¿parece decirnos que nuestra economía crecerá en este año a una tasa del 0,5%, 0,8% o el 1%?

¿Qué decir sobre los niveles de pobreza y desigualdad? Es cierto que el resultado de la gestión de gobierno ha hecho que en los últimos ocho años de “Revolución Ciudadana” la pobreza haya disminuido.

Sin embargo, esto se ha dado más en las zonas urbanas. No así en las zonas rurales. Allá la situación parece inalterable.

En cuanto a la desigualdad, podría decirse que, en términos generales, la situación está mejor. Aunque las cifras oficiales así lo confirman, el aumento de residencias lujosas y automóviles de lujo en estos años de bonanza económica por los altos precios del petróleo es para ponerse a dudar.

Si estamos tan bien, no entiendo entonces por qué el presidente Correa habla de atormentar a los ecuatorianos con más impuestos. Justamente en el Informe a la Nación ha advertido sobre un nuevo proyecto de ley que incrementará el impuesto a las herencias y arrebatará el derecho que tienen los municipios de tener ingresos de la plusvalía.

El argumento es que el Gobierno nacional hace inversiones millonarias en todo el país pero que no recibe nada a cambio. De ahí la idea de cobrar una contribución de mejoras, no municipal sino nacional.

Más allá de todo esto, hay problemas
de fondo. El modelo económico aplicado por el Gobierno no funciona. Es ilusorio creer que esto se va a solucionar con más impuestos o con el incremento del endeudamiento público.

smantilla@elcomercio.org