Abelardo Pachano

La Región en un mundo cambiante

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Algunos paradigmas del desarrollo económico están bajo sospecha. En especial, los vinculados con el mercado monetario, pues la presencia de un Estado deflacionario -cuyo ejemplo más claro es Japón (por lo menos dos décadas) y ahora se teme por Europa- ha generado ciclos que profundizan o alimentan un Estado recesivo o en el mejor de los casos de frágil crecimiento. Es una suerte de anorexia económica, cuyos remedios -todavía en etapa de experimentación- han roto o ponen interrogantes a algunas premisas de la política monetaria.

Se sostienen los fundamentales, en especial los relativos al cuidado de los balances macroeconómicos. Hasta ahora, ningún experimento heterodoxo ha podido solventar las deformaciones creadas con el tiempo. Algunos han llegado al límite de la tolerancia y dan señales de un agotamiento inimaginable.

Ventajosamente, la gran mayoría de los países latinos aprendió la
dura lección. Sin embargo, Venezuela es el laboratorio más espectacular de la destrucción de la riqueza. Han acabado con todo y lo han hecho en la etapa más abundante de recursos. Ya no son solo los alimentos básicos los escasos o la inflación creciente que convive con un déficit fiscal desbordado y la carencia de empleos seguros, sino que el desperdicio de divisas llevó a ese país al nivel más mísero que nadie podía concebir.

Ahora, hasta la compra de una prenda de vestir tiene cupo. Sólo falta poner en vigencia las cartolas cubanas para cerrar el círculo de escasez.

En cambio, los países que cuidaron los preceptos de manejo económico, pudieron aprovechar este largo ciclo de precios altos de materias primas, energía y minería -llamado por algunos súper ciclo de commodities-, maximizar los beneficios y crear obstáculos o barreras para defenderse de una etapa de restricciones externas.

Diego Grijalva, profesor de la USFQ, asegura que “el crecimiento observado en la región se debe principalmente al súper ciclo de los commodities (productos primarios) de la última década. Dado que este ciclo parece haber llegado al pico entre los años 2011 y 2012, en los próximos años la situación no será tan favorable.” ...

“Las países de la región que han sabido manejar bien sus finanzas públicas y cuya estructura económica sea sustentable podrán sobrellevar bien esta coyuntura. Para los demás, la próxima década estará llena de grandes retos”.

En su análisis, al citar a Edwards, profesor chileno, concluye señalando que es notable el impacto del precio de los commodities, pues en el caso de la región explican el 50% de su crecimiento económico. De ahí que la caída de los precios de estas materias primas y ahora del petróleo que era posiblemente la única en no hacerlo, pone en aprietos a unos países y a prueba a otros.

apachano@elcomercio.org