León Roldós

Sin querer queriendo

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Así va a ser diciembre del 2014. Del 1 al 6 estaremos en la fiesta de Quito. 7, 13, 14, 20, 21, 25, 26, 27 y 28 –día de los inocentes- formalmente serán no laborables. En los hechos, a excepción del comercio, que también laborará los primeros días de diciembre y los fines de semana, los días 24 y 31 muchos no trabajarán.

En la práctica, de 31 días calendario, el mes puede reducirse a 14 días no festivos, y esto sin contar las reuniones de Navidad y de fin de año, las reuniones de adviento y de novena, en muchos hogares cristianos.

Luego, no habrá trabajo 1, 2 y 3 de enero del 2015. En enero del 2015, se repondrán dos días.

Para algunos, además, su puente de fin de año será desde el viernes 19 hasta el lunes 4 de enero, con lo cual agregan cuatro días a los ya mencionados de no trabajo.

¿Todo va a paralizarse tantos días?. Realmente no. El poder se dará tiempo de aprobar reformas legales, parte de las cuales, las del proyecto de los llamados incentivos a la producción y de prevención del fraude fiscal, deberán estar en vigencia el primer día hábil del 2015.

Me pueden preguntar: ¿y usted está de acuerdo con las reformas que podrían ser aprobadas? Con muchas sí, con otras no, pero no se trata de que una persona coincida o no con tales reformas, sino que para una sensible mayoría de ecuatorianos estarían pasando sin conocimiento ni conciencia de sus posibles impactos.

Lo que se llama la necesaria “socialización” de las reformas legales se está reduciendo a la publicidad y a la propaganda de frases y enunciados, que se sacan del contexto, con lo cual están direccionados y no reflejan lo que realmente se estaría votando y aprobando.

También coincido en partes con el llamado proyecto de Ley para la Justicia Laboral y Reconocimiento del Trabajo en el Hogar, pero en otros segmentos no. Yo creo en la solidaridad como principio de la seguridad social, por lo tanto discrepo de privilegiar las cuentas individuales de cada afiliado, pero tanto o más grave es castigar a los segmentos medios que son los que más aportan dando a sus aportes casi el tratamientos de impuestos para financiar no solo prestaciones de los de menores ingresos, sino para que además sean fuente de transferencias de recursos al Estado o para liberación de responsabilidad de este, cuál sería el caso de eliminar su obligación de por lo menos asumir el 40% de las pensiones de jubilación del IESS.

Mientras tanto la fiesta sigue. Que bueno que puedan coincidir el Presidente y el Alcalde de Quito, casi un milagro de “sin querer queriendo”. Que malo que la pista de avionetas de La Clementina, hacienda que fue intervenida por el Estado, sea sitio de despacho de droga.