Pablo Ortiz García

‘Manuelas’, entre otras

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Las “mujeres femeninas”, es decir, aquellas damas y agrupaciones compuestas por señoras que suelen estar presentes en los eventos organizados en defensa de sus derechos en todo ámbito de la actividad humana, se han olvidado que Ecuador fue el primer país en Hispanoamérica que reconoció (por no utilizar el término “otorgó”, que no me parece apropiado ni correcto), el sufragio femenino. Esto que ahora señalo lo recordé al finalizar la lectura de la biografía novelada de Francisco Ochoa Ortiz (no es pariente de quien redacta este artículo), obra escrita por la señora Carmen Espinosa Ochoa.

Existen acontecimientos importantes que la gente no recuerda. Hay datos y hechos históricos que son fundamentales para comprender a una nación, a su población y sus reacciones. Para conocer la idiosincrasia de una colectividad. Lastimosamente, nos acordamos más de sucesos triviales, banales, insustanciales, como el tamaño de la panza de un actor, o que tal o cual país cuenta con la avenida más larga o ancha de un continente. ¡Tonterías! Lo positivo, aquello que debería dejar huella y ser ejemplo para las generaciones venideras, se olvida, porque a mucha gente eso no le interesa o no es motivo de una conversación, aún cuando cada día hay menos diálogo, y más ‘chats’ a través de redes informáticas. Más trivialidades, menos fondo.

En Ecuador se reconoció el voto a las mujeres en 1924, mediante la absolución de una consulta formulada al doctor Ochoa, en esos días ministro de Gobierno, respecto a la petición de una dama, Matilde Hidalgo de Prócel, médica de profesión, quien requirió su inscripción en la Junta Electoral de la ciudad de Machala. Al pedido de esta doctora, el Ministro responde que “no hay prohibición legal para que las mujeres se inscribieran en los Registros electorales; y que, por consiguiente, la referida señora debe ser inscrita como lo había solicitado en uso de su derecho”.

Ahora que está de moda Argentina (por aquello de sus próximas elecciones), en esa nación el voto femenino se otorgó en 1947; Chile en 1934 para elecciones municipales y en 1949 para votar por presidente y parlamentarios; México en 1953. Uruguay en 1927, pero la primera participación femenina en unas elecciones fue en marzo de 1934.

Si bien no es Hispanoamérica, Estados Unidos, tan atacado por ciertos personajes de este gobierno, adopta el voto femenino a nivel federal en 1920, pero en estados como Kansas o Wyoming se lo reconoce en 1838 y 1869, respectivamente.

Ecuador ha contado con muchas mujeres intensas, luchadoras y valientes, que no necesitaron ayuda o respaldo externo para iniciar sus luchas por aquello que les pareció justo en su época, y que ahora goza toda una nación. Recordemos, por ejemplo, a Manuela Sáenz, Manuela Cañizares, Manuela Mejía de Espejo, Manuela Garaycoa de Calderón.