Jorge León

Anticoncepción, reinas, narcotráfico

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17 de agosto de 2014 23:55

Jorge León T. / jleon@elcomercio.org

El Presidente cumplió un rol muy positivo de promoción social, en sus discursos del sábado reciente. Su popularidad debería permitirle convertir una propuesta en un argumento aceptable cuando de causas justas y fundamentadas se trata, más allá de defender una política pública. Es lo que hizo al promover el control de la natalidad y rechazar los llamados “concursos de reinas de belleza” en las escuelas (y habría sido bueno lo haga en general para toda la sociedad, sin reglamento escolar, con el valor de las ideas). Por coincidencia estos dos temas están relacionados.

El control de la natalidad es una indispensable responsabilidad social ante un crecimiento demográfico excesivo cuando con el tipo de consumo actual aceleramos el agotamiento de recursos naturales e incrementamos el número de pobres cuyo destino es sufrimiento, desgracias, discriminación, infelicidad. El control de la natalidad debe ser causa social colectiva y es responsabilidad pública que debería traducirse en política de Estado con programas y recursos constantes en consecuencia. Esto exige vencer numerosos prejuicios, varios fundados en la religión, la desinformación o la ignorancia y frecuentemente el machismo. Vencer esta cultura es tarea constante. Debemos felicitar al muy católico practicante Correa que en esta vez tuvo una postura laica y de un Presidente que no siguió la postura de su Iglesia, pues indicó que en esto no concordaba con el Vaticano. Asumía así el interés colectivo y no prevalecieron sus opciones personales de fe.

Antes que haya medios anticonceptivos, las mujeres estaban condenadas a tener y criar hijos casi toda la vida. Limitadas al mundo del hogar, vivían la típica discriminación de género, especializadas en ser madres y objeto de deseo masculino. Las reinas de belleza, por más que ahora se adorne la cosa, justificándolas en que se ocupan de causas sociales, es la fetichización de la mujer doméstica y postiza. Se valoriza que la mujer vale por su físico; lo cual ya es parte del vocabulario corriente, de ideas trivializadas, es pues la cultura considerada “normal”. Así, contrarrestar este fenómeno que acaba por devaluar a la mujer, debe ser causa social y requiere esfuerzos de todos y des luego voluntad pública. Qué bueno que el Presidente mostró voluntad de hacerlo y de crear causa social.

Algo similar requiere el Ecuador frente al narcotráfico que carcome la vida social, destruye esfuerzos, redes económicas y sociales, banaliza valores y conciencias, deshace las instituciones. Avanza aceleradamente en Ecuador. Frenar que crezca un narco-Estado debe ser causa colectiva y política de Estado. ¿Estará dispuesto Correa a jugárselas para crear esta causa que implica la sociedad más allá de leyes y política de control, enfrentar tantos y tantos intereses a todo nivel de la sociedad y de la economía?