Milton Luna

País en el limbo

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El Ecuador de Alianza País, AP, vive en el limbo, está fuera del tiempo. No tiene historia… ni porvenir. La Revolución Ciudadana se sienta en la negación radical del pasado y ha matado la utopía que daba sentido al futuro.

Para AP, el “antes” no existe, o fue una realidad gris, plagada de injusticias, fallas y errores, que sirve solo como contraste simbólico para afirmar la maravilla y “milagro” del presente y la luminosidad de un devenir mesiánico.

La negación de la Historia ha dejado sin raíces y sin pasado a las políticas y acciones que emprende el Gobierno. Por esto, el discurso oficial, expresado desde el más alto nivel, pasando por los ministros y asambleístas hasta el cuadro barrial de AP, reitera en dos palabras: “primera vez”: … “primera vez hay alta inversión en educación”; “primera vez que se construyen tantas carreteras…”; “primera vez que se atiende a los pobres…”; “primera vez… “primera vez”… en todo. Esta noción refundacional lleva a la falaz conclusión de que la verdadera Historia del Ecuador arrancó el 2007.

La ideología de la “primera vez” y de la “no historia” usada en la propaganda oficial tiene efectos narcotizantes y de autoafirmación en sus cultores, sobre todo en los menos ilustrados, afirmando el dogmatismo; en la misma línea, la proclama “ahistórica” también descontextualiza las políticas, despojándolas de referentes, colgándolas en el tiempo a merced de delirantes y autorreferenciados conductores de mediana monta y luces, que adoran la palmada del jefe y la foto, más que el diálogo y la autocrítica, menos aún la rectificación.

Adicionalmente, la ideología de la “primera vez” hace un uso maniqueo de la memoria. Se trae sin juicio crítico a los héroes del pasado, no para aprender de sus aciertos y errores, sino para reforzar las consignas del presente. Este ha sido el caso del uso de un Alfaro mítico y descontextualizado.

Sin Historia, pero además, sin futuro. No existe un puerto a dónde llegar. La esperanza creada con tanta eficiencia en Montecristi se esfumó, al extinguirse la más grande promesa de profundidad cósmica, la magia creadora de fe en el futuro denominado Yasuní, que fue liquidada por el propio Gobierno que la amparó, usó y difundió en el mundo. Hoy ya no hay utopía. Al menos ligada al Gobierno. El famoso “Cambio de la Matriz Productiva” es una versión tecnocrática que no dice nada a la gente en tanto esperanza. El “Buen Vivir”, por su parte, se ha devaluado y fetichizado, sirve de rótulo para cualquier obra pública, panadería o farmacia particular; más aún, es tema de burla y chiste, cuando lo quieren convertir en saludo, en “buenos días”.

Ecuador, país en el limbo, detenido en el tiempo. País vulnerable a la fantasía, al mesianismo y al consumismo. Pero también en espera de redención y de un nuevo proyecto.