Milagros Aguirre

Platón intercultural

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Parece broma. Pero no lo es. La sentencia a propósito de un juicio que se les siguió a tres personas de nacionalidad waorani por posesión ilegal de armas y municiones, cita a Platón, Feuerbach y Franz Von Lizt. En serio. No es chiste: “el filósofo Platón dice que ninguna persona razonable castiga por el pecado cometido, sino para que no se peque”, cita en alguna parte de la larguísima sentencia, que es algo así como el parto de los montes: muchísimas palabras, unas que incluso carecen de todo sentido (y en las que no se diferencian cosas como ser consciente y estar consciente), escritas sin puntos ni comas como para quitarle el aliento a cualquiera que intente leer de corrido el documento. Y como resultado, un ratón.

Sí. Un ratón: un proceso que llaman “abreviado” (es decir, que se resuelve mediante el servicio comunitario como alternativa a la prisión) que, este caso, menos mal, viene a ser más justa y sensata que los procesos anteriores que han enfrentado los waorani, pero que no tiene absolutamente nada de intercultural.

Las pericias son magníficas, realmente en ellas se descubre lo esencial, lo invisible. Al hablar de las carabinas encontradas, por ejemplo, en lenguaje judicial y pericial se escribe que “en se trata de armas de fuego aptas para producir disparo”, de la misma manera que en el lenguaje de las compras públicas una tijera tiene que describirse como “doscuchillas que cruzadas y mediante el roce entre una y otra, sirven para cortar papel u otros materiales”.

En realidad, así mismo son todos los documentos escritos por quienes imparten justicia. Cualquier parte policial se hace con esa prosa que es parte de la literatura del absurdo y el despropósito. ¡Cuánto tiempo y energía gastada! ¡Cuánto papel, cuanta tinta, cuanta saliva en tiempos de crisis! ¡y eso que la función judicial, y otras funciones, se han modernizado!

Ecuador es un país intercultural. Al menos, en el papel. Es decir, un país en el que conviven distintas culturas, se hablan distintas lenguas y se respetan distintos modos de ver la vida, concepciones distintas, saberes diversos ¿Alguno de ustedes cree que los implicados en ese incidente puedan leer las 7 450 palabras de la sentencia y comprender algo de lo que allí se dice? ¿Los imputados podrán comprender lo que quieren decir las citas de Platón y los argumentos del filósofo alemán Feuerbach?

Haciendo honor a la Constitución, al Sumak Kawsay y a los derechos de los pueblos indígenas, debieran traducir esas 7 450 palabras al wao tededo para se entienda bien lo que han reclamado fiscales, han indagado policías, han replicado abogados y han decido los jueces y que aparece escrito en esos interminables párrafos. ¡Eso sería intercultural! ¡Que vivan los wao, Platón y Feuerbach en perfecta armonía!