Manuel Terán

Resultados en la región

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mteran@elcomercio.org
Salvo el caso de Bolivia, en el que en los últimos comicios el Mandatario en funciones fue reelecto con una apabullante mayoría, en el resto de países que se han celebrado sufragios los gobiernos de la tendencia populista no lo han pasado tan bien. En Brasil, el gigante del sur, la presidenta Dilma Rousseff ha sido reelegida por un estrecho margen que no supera el 3%. A diferencia de los días gloriosos del Partido de los Trabajadores, en los que gozaba de hegemonía absoluta en las cámaras legislativas, hoy le será más complicado estructurar mayorías que apoyen sus propuestas sin cuestionamientos de ninguna clase. Cerca de la mitad de la población ha expresado en las urnas su descontento y no le será fácil escapar a la Mandataria reelecta de sus promesas de lucha contra la corrupción, detectada entre las filas de su propio partido. Ha dicho que actuará “caiga quien caiga”. Está por verse si existirá una verdadera voluntad política de atacar ese nefasto mal enquistado en las entrañas del coloso sudamericano, o terminará convirtiéndose en un eslogan de utilidad para tiempos de elecciones. Otra batalla que le espera es encontrar la forma de revitalizar la economía que otrora crecía a tasas importantes, pero que ahora le cuesta rebasar el 1 ó 2% anual.Difícil conocer si habrá un cambio de rumbo, más aún si queda claro que las políticas de carácter populista les ha permitido asegurar su permanencia en el poder, obteniendo el apoyo electoral de sectores más pobres.

En Uruguay, las cosas no son tan distintas. El candidato oficialista ha triunfado, pero los resultados ponen en evidencia un país dividido. Al parecer, han alcanzado con las justas una mayoría legislativa, lo que les conducirá a buscar mayores acuerdos para conseguir modificaciones legales de envergadura. La definición en una segunda vuelta electoral arranca con ventaja para el expresidente Tabaré Vázquez, pero quedará en evidencia que el país se halla fragmentado entre dos grupos que se revelan antagónicos. No existirán cambios estrepitosos sino más de lo mismo que, por lo visto, no es suficiente para que el país se enfile decididamente a metas más ambiciosas de crecimiento.

En el próximo año vendrán los procesos electorales en Venezuela y Argentina. En el primero los comicios serán para renovar el Poder Legislativo. En el país del sur se realizarán elecciones en donde se designará a quién dirija los destinos de esa nación. Con la aprobación a su gestión de Gobierno en picada, será difícil que el presidente Maduro consiga una mayoría adepta a su programa, lo que dificultará aún más la disputa política en el país llanero. En Argentina al parecer de los tres postulantes con más opciones solo uno pertenece al ala kirchnerista, pero de ningún modo luce como un recalcitrante defensor del Gobierno saliente. Todo hace prever que la ola populista que dominó a la región en los últimos años va perdiendo espacio dejando, como era de esperarse, frustración y desencanto en las grandes mayorías.