Marcelo Ortiz

La comunicación, en peligro

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En el mapa de la Libertad-2014, Canadá, Estados Unidos, Colombia, Brasil y Argentina son los países que ocupan el casillero de ser “libres”; mientras que México, Venezuela y Ecuador se ubican como “parcialmente libres”. Esta ubicación se debe a que las comunicaciones no tienen fluidez, porque son objeto de intervenciones estatales a través de sus gobiernos que violan claros mandatos constitucionales que declaran la plena libertad.

En Ecuador, se crearon en junio del 2013 los organismos de vigilancia y control en la Ley Orgánica de Comunicación, porque su Art. 55 instrumentó la Superintendencia de Información y Comunicación; esto es, que llegó al máximo nivel administrativo para imponer sanciones, elemento que lesiona gravemente la libertad de pensamiento, claramente expresada en el Art. 66 de la Constitución que dice: “ Se reconoce y garantizará a las personas -numeral 6- el derecho a opinar y expresar su pensamiento libremente y en todas sus formas y manifestaciones”. La imposición directa de sanciones eliminó un proceso judicial independiente previo, para que al concluirse, las imponga razonadamente y con
el derecho a la defensa irrestricta.

Con la actual tecnología, dotada de velocidad para comunicarse en e-mails, textos, redes sociales, chats, y también frente al peligro de intervenciones como los ‘hackers’, o como con la Secretaría Nacional de Inteligencia-Senain- y hasta la posibilidad de contratar a compañías internacionales para invadir la privacidad, hay peligro inminente de ser espiados desde el poder político gubernamental, lo cual afectaría gravemente el derecho a la privacidad, como elemento vital de existencia de las personas en las sociedades humanas.

La organización “Reporteros sin fronteras” en un informe titulado: Enemigos de Internet-2014, con ocasión del Día Mundial contra la censura en Internet ubica a Corea del Norte, China y Vietnam como países que han implementado la censura y vigilancia ‘online’ amparándose en un criterio necesario de seguridad nacional. Cabría, mejor decir, que se trata de mecanismos directos de censura a la libertad de pensamiento y expresión que afecta a periodistas y blogueros independientes. Por eso, en Rusia, Irán y China, sus ciudadanos tienen Internet, pero modificado; y en China, “hay páginas que no puedes navegar porque el Gobierno te obliga a utilizar una red social que es suya (Weibo)”, afirma el ciberactivista venezolano Luis Carlos Díaz, y agrega que monitorean todo lo que tú dices, elabora perfiles sobre los usuarios, los apresa y los desaparece. El mismo camino ha trazado Rusia e Irán y le siguen unos 40 países enemigos de Internet, lo cual es una grave violación a los derechos humanos. También se refiere al Ecuador, que viola las libertades, mientras tiene asilado en su Embajada en Londres a Julián Assange, cuando internamente le incomoda la plena libertad de los medios de comunicación.

mortiz@elcomercio.org