Fernando Larenas

El lenguaje político

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Un personaje femenino de la política contemporánea envió el siguiente mensaje a través de Twitter: “Es necesaria la disputa del poder desde la construcción real de poder popular y tejido social”. ¿Alguien entendió el mensaje? Parece que muy pocos, un usuario de la red comentó: “La construcción del ideal onomatopéyico dentro de la estructura intrínseca del poder popular pasa por el desempeño oclocrático”.

Comencemos por entender qué es oclocracia, una palabra de poco uso en el léxico político, pero que el doctor Rodrigo Borja, en su Enciclopedia de la Política, la define como el poder o el gobierno de la plebe, es decir, de la clase social más empobrecida y marginada. La palabra, según la Enciclopedia, tiene connotaciones de “desorden, tumulto, irracionalidad, incompetencia, insipiencia, irresponsabilidad y degradación del ejercicio del mando político”.

La claridad en el mensaje de los políticos es vital en una democracia. Precisamente el citado expresidente Borja se destacaba por la claridad en sus mensajes, por la precisión y el uso correcto del idioma. El mensaje tuitero de la citada funcionaria fue interpretado así por un usuario: “Ya es hora de que alguien se lo diga de frente, quien le escribe los discursos y los tuits la odia”.

Charly Maíz es uno de los tuiteros más jóvenes de Argentina. Tiene cerca de 50 000 seguidores y se dedica a analizar los contenidos que se difunden en las redes. Seguramente vio demasiados mensajes al estilo “churi churin fun flais” del Chavo del Ocho y escribió el manual ‘Lo siete errores más comunes de los políticos en las redes sociales’. Entre los errores menciona al bloqueador compulsivo, que no acepta críticas y cierra el acceso a su cuenta. El problema es que aparecen decenas de usuarios a denunciar el bloqueo.

Sugiere que en época de campaña electoral los candidatos expongan sus planes de trabajo de manera sencilla y entendible para que el público pueda comparar entre todas las ofertas. Especialmente en Twitter y en Facebook, los usuarios no toleran las mentiras, las refutan con audios, fotografías, capturas de pantalla y todos los medios tecnológicos que tiene a su disposición. Ni con un millón de tuits el tuitero aceptará una mentira, dice Charly Maíz.

Advierte algo que todos hemos visto en las cuentas de los políticos, como por ejemplo subir fotos junto a una persona humilde que quizás nunca volverá a ver en su vida o entregando regalos a los pobres. No lo menciona, pero muchas imágenes de los políticos, en las redes sociales se convierten en memes y eso en una burla que puede durar meses o años. Como se ha repetido tantas veces, nadie puede ganar una guerra en las redes sociales, todo lo contrario, se corre el riesgo de caer en el peor de los ridículos o simplemente convertirse en un “churi churin fun flais”.

@flarenasec