Juan E. Guarderas

¡Que despidan a Alvarado!

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¿ Saben cuál fue el instrumento que frenó el mayor desplome económico de España desde su entrada en democracia? La comunicación; fue una sutil obra maestra del banquero central europeo Mario Draghi. Desgraciadamente, en nuestro tosco gobierno no hay tales finas estrategias…

En el 2012, España agonizaba del dolor y el espiral de malas noticias parecía interminable. El 26 de julio de ese año, Draghi pronunció en una conferencia lo siguiente: “El Banco Central Europeo hará lo necesario para sostener el euro. Y créanme, eso será suficiente”. Ese día la Bolsa de Madrid cerró con una subida del 6%, la prima de riesgo de bonos de deuda española a 10 años cayó y redujo su interés por debajo del 7% -cifra crítica para evitar la bancarrota- y nunca más se subió por encima de aquella cifra.

Veamos, en cambio, la comunicación sobre el Impuesto a la Herencia en el Ecuador. El 24 de mayo, Correa anuncia ante la Asamblea su voluntad de aumentar ese impuesto.
Pocos días después se comunica una simpática tablita, que incluye la tasa impositiva más alta del mundo, del 77,5%. Esto se dio antes de que el país haya podido digerir la iniciativa, sin tiempo de que se analice mínimamente el tema en universidades y medios.

Se anuncia, además, el envío inminente del proyecto de ley a la Asamblea, donde los ciudadanos saben que el Gobierno tiene mayoría absoluta y puede aprobar todo con un simple golpe de martillo de Rivadeneira.

Solo dos días antes de la recepción del proyecto en el Legislativo, en una sabatina, el Presidente intenta comunicar sobre los matices del impuesto, tasas de imposición media, etc. Eso sí, sin ahorrarse vejámenes y calificativos a los miopes que se estaban quejando.

Estrategia de comunicación: causar pánico… luego dar explicaciones cuando se está a un paso de la aprobación. ¡Bravo!
No hay en los medios -mucho menos por parte de los medios gobiernistas- una estimación de cuánto dinero ha salido del país por el miedo causado. Desde la publicación de la tablita, hasta la rectificación del Gobierno de imponer 47,5% a los herederos directos -literalmente un día laboral antes del envío a la Asamblea-, ¿cuánto habrá perdido el país?

Para desprestigiar, vejar, atacar a opositores, la Secretaría de Comunicación ha demostrado ser virtuosa; es un verdadero desastre para mantener la calma frente a medidas fiscales y brindar estabilidad en momentos de tensión. Tomemos en cuenta que lo primordial en la comunicación gubernamental no es lo primero, es lo segundo.

Estos son los brillantes que se quejan de que el Ecuador no tenga moneda propia y que, además, pontifican sobre la importancia de que el Banco Central no sea independiente sino sometido al Poder Ejecutivo.

Primero sugiero cambiar de estrategia de comunicación.

jguarderas@elcomercio.org