Ivonne Guzmán

¿Por qué?

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¿Por qué en este país no todos tenemos los mismos derechos? No lo afirmo yo aviesamente; lo pregunto porque lo dejó entender el Presidente en su sabatina 398 (el 8 de noviembre pasado).

Palabras más, palabras menos: Quienes estén afiliados al IESS con un ingreso mensual que vaya de 1 291 dólares en adelante, ya no podrán utilizar el servicio de derivación a casas de salud privadas. ¿Por qué? Porque son ricos, según el Presidente; y los ricos solo podrán ser atendidos en los hospitales del IESS en caso de requerir los servicios de salud de la seguridad social. ¿Y si no hay disponibilidad de camas o recursos para atender a los ‘ricos’ en el IESS? No sé. Ojalá el Presidente nos explique.

¿Por qué si una persona está, obligatoriamente, afiliada al IESS y además tiene seguro médico privado no puede atenderse en clínicas privadas a través del IESS? Porque el Presidente cree que es un “abuso” y una “peluconería” querer ir a clínicas privadas “para no compartir habitaciones”. Y ¿por qué un Presidente tan informado no sabe que los seguros privados tienen límites y restricciones y que, por lo tanto, hay muchos casos en los que no se pueden utilizar?Pero, sobre todo, ¿por qué hay personas que no podrán utilizar en su totalidad un servicio por el que han pagado en su totalidad?

¿Por qué si quienes más utilizan el servicio de derivación a clínicas privadas (cuyo abultado gasto preocupa a Correa) son los afiliados que ganan entre 305 y 433 dólares (54%), el señor Correa se enfoca en el 7% que utiliza el mismo servicio y que gana 1 291 dólares o más? Porque hablar de la tortilla que se vira para que los ‘ricos’ coman mierda da votos. Y desde el 2006 Rafael Correa está en campaña ininterrumpida, cada vez con más micrófonos y pantallas a su disposición.

¿Por qué los ‘ricos’ no pueden usar el servicio de derivación? Según la lógica del Presidente: porque el servicio en las casas de salud privadas es mejor que el que da el IESS.Aunque varias veces en su alocución sobre este tema alabó la atención en los hospitales del IESS, casi al final, su subconsciente habló por él: “Que la mejor, o sea la atención en clínica privada, siga enfocada a los más pobres”.Ergo, aquí no todos merecemos iguales oportunidades: unos tienen que usar el mejor servicio y otros lo que queda. ¿Por qué un Presidente que se autodenomina progresista podría querer una cosa así para su país? No sé; habría que preguntarle a Freud.

¿Por qué los dueños del IESS no tenemos ni voz ni voto en esta decisión discriminatoria? No hay que olvidar que esos aportantes a los que él considera ricos han pagado solidariamente durante años, sin muchas veces beneficiarse. ¿Por qué, de necesitarlo, no tendrían derecho a hacer uso de uno de los servicios –el de derivación– de la seguridad social? ¿Por qué en este país no somos todos iguales?

¿Por qué, señor Presidente, ha decidido que parte del pueblo al que usted se debe, pueblo que paga su sueldo, sea pueblo de segunda clase?

iguzman@elcomercio.org