Fernando Larenas

‘La línea imaginaria’

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Es complicado prometer y no cumplir, especialmente cuando las palabras quedan impresas y pueden ser leídas por quien tiene acceso a la Internet. Esta es la promesa que dejé impresa en EL COMERCIO: No volver a mencionar al escritor Marcelo Chiriboga, porque cuando lo hice me tocó replicar en la misma columna para que la polémica se apacigüe.

Por lo menos el título de esta columna no tendrá el nombre del escritor de marras, pero sí el de su mejor obra literaria, ‘La línea imaginaria’, con la cual el literato se abrió campo en el competitivo mundo de las letras a escala mundial. La novela, que habla de un país que prácticamente desapareció después de tantos conflictos bélicos y de dictaduras militares, es mencionada de manera destacada en la película (que para mí es un documental muy bien logrado dentro del género cinematográfico) ‘Un secreto en la caja’, de Javier Izquierdo.

Hasta ahora he leído una decena de comentarios, técnicos y literarios, sobre el trabajo de Izquierdo. Tal vez lo único que faltaría agregar es que una película (o documental) de estas características solo es posible de lograr gracias a la irreverencia de un equipo de jóvenes que decidieron ir más allá de la fábula y de los mitos, incluso de las exageraciones en torno al invento de un personaje sobre el cual se han escrito artículos y libros.

Irreverencia más audacia y, al mismo tiempo, cero complejos para presentar a un personaje que, de acuerdo con el guión, sí existió, nació en Riobamba, combatió junto a los guerrilleros del Toachi, vivió exiliado en Europa y su obra fue desaparecida por las dictaduras nacionalistas del siglo XX. Con el recurso del blanco y negro, el escritor incomprendido concede una larga entrevista a la televisión europea para exponer sus frustraciones, sus ideas, el dolor del exilio y del olvido.

Como suele ocurrir, incluso con algunas buenas novelas, a las cuales sobran páginas, tal vez la única observación es que a esta película, que dura 70 minutos, le sobraron 10, de los cuales varios los consume la hija del escritor que vive en Estados Unidos. Pero esto se compensa muy bien con el testimonio de la hermana riobambeña del escritor y de los dos conversadores de cafetería que narran la obra del famoso escritor y, al mismo tiempo, comentan la realidad nacional al estilo de los jubilados de la Plaza de la Independencia.

Otra de las grandes irreverencias es que si bien el estreno fue en el remodelado teatro Variedades del centro, la película se exhibe en la Internet, lo cual supone que la intención de los productores es llegar a un público contemporáneo, que desconocía la existencia de ‘La línea imaginaria’ y del autor, que finalmente se constituyó en un hito dentro del ‘boom’ literario de los años sesenta por culpa, o por mérito, de Carlos Fuentes y José Donoso.